El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

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lunes, 17 de febrero de 2020

¿Cómo puedo mejorar la satisfacción en mi relación de pareja?


Un año más llega la fecha de San Valentín y nos acordamos de hacer algo especial con nuestra pareja para demostrarle cuánto nos importa. Pero, ¿esto es suficiente?, ¿qué puedo hacer para demostrárselo el resto del año?, ¿qué cosas puedo hacer para mejorar realmente la satisfacción en mi pareja?

Sentirnos satisfechos en pareja implica que, si pusiésemos en una balanza, por un lado, los aspectos negativos y costes de la relación y, por otro lado, los positivos y los beneficios de ésta, pesarían más estos últimos. Es decir, básicamente que nos compensa mantener esa relación. Sin embargo, debido al paso del tiempo y a la influencia de dificultades por nuestro estilo de vida actual (p. ej., tener poco tiempo libre, estrés laboral, discusiones, hijos, etc.), hay parejas que sufren una pérdida de satisfacción; ya no valoran igual la relación y pueden llegar a plantearse la famosa idea de “se acabó el amor”. Aunque es cierto que el amor puede nacer o surgir por sí solo, es imprescindible que uno se esfuerce para que el amor se mantenga.

Fotografía de Pexels con licencia de Creative Commons

En la pareja, como en cualquier equipo, lo que uno hace influye directamente en el otro y viceversa. De este modo, cuando una de las partes de la pareja empieza a cambiar su modo de comportarse, va a provocar cambios en los comportamientos y la actitud del otro. Es decir, si yo empiezo a comportarme de una manera que le agrade a mi pareja (p. ej., le digo palabras bonitas, le doy afecto, realizo conductas que le gusten), es muy probable que mi pareja vaya a empezar a comportarse de modo similar; aumentando las gratificaciones hacia mí y en una misma proporción a la mía (p. ej., si yo realizo 6 conductas positivas al día hacia mi pareja, acabaré recibiendo una cantidad parecida por su parte). Esta nueva dinámica favorece que la pareja valore más positivamente la relación y esté más feliz en ella. Además, este nuevo clima ayudará a prepararles para afrontar situaciones o metas más difíciles que puedan surgir.

A continuación, vamos a explicar algunas estrategias que puedes aplicar en tu dinámica de pareja y que contribuirán a que tengas una relación más satisfactoria:

v  Planificación de actividades agradables. Consiste en que creéis una lista de actividades que a ambos os agrade hacer juntos. Para ello, os puede ayudar preguntaros, “¿qué cosas hacemos juntos, en la actualidad, que nos gustan?”, “¿qué cosas hacíamos juntos en el pasado que nos agradaban, pero hemos dejado de hacer?” o “¿qué cosas nos gustaría hacer juntos en el futuro que creemos que nos agradarían?”. Es necesario buscar tiempo para compartir y, si es posible, huir de la rutina y facilitar situaciones de disfrute . Además, podéis planificar días en los que hacer actividades en pareja, días en los que cada uno tenga su ocio por separado y días en los que lo hagáis actividades con otras parejas o amigos en común.

v  Pilla a tu pareja haciendo algo agradable.  Consiste en que te fijes más en comportamientos que te agradan de tu pareja (¡por pequeños e insignificantes que parezcan!) (p. ej., que te pregunte qué tal el día; que prepare la cena para los dos; que te coja de la mano mientras veis una película) y, en el momento en que los realice, reconocérselo (p. ej., agradeciéndoselos, elogiándolos, diciéndole que eso te gusta). Esto permite que la pareja empiece a valorar los pequeños aspectos positivos de cada día, que muchas veces pasan inadvertidos. Además,  aumenta la probabilidad de que se repitan al hacer consciente a tu pareja de lo mucho que te gusta.

v  Día del amor. La pareja acuerda que un día a la semana uno de los dos llevará a cabo la mayor cantidad posible de conductas que sean agradables para el otro (p. ej., acompañarle a una actividad que le guste; ver su película favorita; elogiar lo guapo/a que está con esa ropa), sin advertir previamente al otro de qué día es el escogido por su pareja. En el caso de que no se os ocurra qué conductas positivas hacer a vuestra pareja, se puede utilizar la caja de los deseos, donde se introducen unas papeletas, cada una de distinto color, en la que tenéis que escribir sugerencias sobre conductas que os agradan del otro o detalles que desearíais recibir. Así, cuando queráis realizar algún comportamiento agradable para vuestra pareja, bastará con sacar uno de los papeles de dicha caja.

¿Qué os parecen estas estrategias? Si quieres consultar más ideas para aumentar la satisfacción en tu relación de pareja, no te pierdas la siguiente entrada de nuestro blog: http://psicologia-cpa.blogspot.com/2015/11/crecer-en-pareja.html


Elisa Seco Andreu – Terapeuta del CPA

Bibliografía

Sanz Yagüe, A. (2000). La vida en pareja. Madrid: Temas de Hoy.

lunes, 3 de febrero de 2020

"¿Qué me está pasando?": 3 ideas erróneas sobre los ataques de pánico


En la actualidad, son muchas las personas que acuden a terapia y comentan haber experimentado en algún momento síntomas como palpitaciones, sensación de ahogo o temblores (entre otros) de manera inesperada, acompañados de la sensación de peligro inminente y una interpretación catastrófica de estos síntomas (p.  ej., pensar que son signo de un infarto).  Además, suelen sentir un miedo intenso a que este episodio pueda volver a repetirse. Esta descripción podría corresponder con una “crisis de ansiedad” o “ataque de pánico” (si quieres saber más, puedes consultar la siguiente entrada de nuestro  blog: http://psicologia-cpa.blogspot.com/2018/01/tranquiloa-es-un-ataque-de-panico.html).

Estos ataques de pánico pueden aparecer en muchas circunstancias: viendo la televisión, en un autobús, andando por la calle, en el trabajo, o incluso durmiendo.  No existe una única causa. El hecho de sufrir un ataque de pánico en una situación determinada (p. ej., en un supermercado) puede facilitar que la persona desarrolle temor a esta situación, e incluso sentir miedo ante la sola idea de ir al supermercado. De esta manera, y para sentirse a salvo, la persona comienza a evitar acudir al supermercado, y a pensar: “no me ha dado el ataque de ansiedad porque no he ido”, lo que fortalece cada vez más su miedo y favorece el mantenimiento del problema.

Pero, ¿por qué aparecen?
Como ya se ha mencionado, no existe una única causa, y son muchos y variados los problemas que pueden favorecer que se produzca un ataque de pánico (alto estrés académico o laboral, dificultades en el manejo de relaciones sociales…). No obstante, el elemento común que suelen presentar las personas que lo padecen es un elevado estrés personal. Asimismo, otro elemento que puede influir en la aparición de un ataque de pánico es haber aprendido a interpretar de manera catastrófica nuestras sensaciones corporales. Hay personas que comentan haber oído que un conocido “se volvió loco y lo encerraron”, “tuvo un dolor muy fuerte en el pecho y lo ingresaron por infarto” o que “le dio un dolor de cabeza muy fuerte y resultó ser un derrame cerebral”. Pero, “¿me puede ocurrir todo esto al sufrir un ataque de pánico?” A continuación, se responde a esta cuestión.


Imagen: KML, con licencia Creative Commons

¿Me puede dar un infarto?
No. Al menos no debido a la ansiedad. Un infarto de miocardio se produce cuando un área del corazón queda lesionada de forma permanente por la falta de oxígeno en ella. En el caso de un ataque de pánico ocurre todo lo contrario, pues comenzamos a respirar cada vez con mayor frecuencia, lo que produce que llegue una gran cantidad de oxígeno a nuestro organismo, y por ello, pueden aparecer sensaciones de mareo. En muy raras ocasiones, un nivel de ansiedad elevado puede desencadenar un ataque cardíaco de manera súbita. En el caso de un infarto, el dolor suele ser prolongado y severo. Por lo general, no se alivia con el descanso y suele ir acompañado por otros síntomas como debilidad, tos, náuseas, vómitos y mareo, entre otros. Al leer lo anterior, puede parecer sencillo pensar que estos síntomas puedan confundirse con los del ataque de pánico. Sin embargo, existen diferencias importantes como, por ejemplo, que en los ataques de pánico el dolor no suele ser tan severo, ni de larga duración (suele presentarse como punzadas repetidas). No obstante, ante la duda y especialmente las primeras veces, es recomendable que un médico descarte la presencia de anomalías cardíacas.

¿Puedo tener un derrame cerebral?
No. La ansiedad es una respuesta normal del organismo que no es peligrosa por sí misma. Un derrame cerebral se produce al romperse una arteria del cerebro por diversas causas, pero entre ellas, no se encuentra la ansiedad (ni esta aumenta el riesgo de padecerlo). Este tipo de accidentes cerebro-vasculares están muy relacionados con otros factores como el sobrepeso, el consumo de tabaco o la hipertensión arterial.

¿Puedo perder el control o volverme loco?
No. Los ataques de pánico pueden, en ocasiones, producir síntomas de  despersonalización (sensación de extrañeza ante uno mismo o la realidad), lo que puede resultar muy desagradable. Sin embargo, el miedo a perder el control a partir de esta experiencia carece de fundamento. La “locura” o trastornos psicóticos (como se les denomina actualmente) son un grupo de trastornos con tasas de heredabilidad de hasta el 50% en algunos casos. Además, incluso si al revisar tu árbol genealógico descubres que algún familiar padece o ha padecido este tipo de trastornos, averigua qué diagnóstico tuvo, pues no todos presentan la misma gravedad en sus síntomas. Es importante que sepas que no se ha encontrado ninguna relación entre padecer un ataque de pánico y sufrir un brote psicótico.

Y si lo que me sucede es un ataque de pánico, ¿puedo tratarlo?
Sí, siguiendo un tratamiento psicológico especializado, siempre bajo la supervisión de un profesional. Este tratamiento podrá incluir técnicas de relajación, de manejo de los pensamientos que disparan el pánico, técnicas de exposición, etc. En definitiva, si crees que puedes estar padeciendo los síntomas de un ataque de pánico, no dudes en buscar ayuda. En el equipo del CPA contamos con profesionales que podrán hacerlo si así lo decides.  


Noelia Martínez Sánchez - Terapeuta del CPA

Bibliografía

Moreno, P., y Martín, J. C. (2004). Dominar las crisis de ansiedad: Una guía para pacientes. Bilbao, España: Desclée de Brower.


lunes, 20 de enero de 2020

10 Claves psicológicas para dejar de fumar


El tabaco es una de las sustancias psicoactivas legales que más se consume en el mundo. En España, en concreto, actualmente un 22.1% de las personas mayores de 15 años se declaran fumadoras diarias. Pese a su uso extendido, el consumo de tabaco es uno de los factores de riesgo más importantes de enfermedad y, debido a ello, muchas personas se proponen diariamente abandonar este hábito. En los últimos años, la prevalencia de fumadores ha ido descendiendo y, de hecho, continúa siendo uno de los propósitos de año nuevo más populares. Sin embargo, dejar de fumar no es algo tan sencillo de conseguir. No basta con decidirlo y tirar la cajetilla de tabaco que tengamos encima, sino que conlleva lidiar en muchas ocasiones con dificultades psicológicas (p. ej., deseo de fumar, ansiedad, irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño, etc.) que no siempre son fáciles de gestionar.

Fotografía de Tetyana Kovyrina con licencia Creative Commons

En este post te dejamos algunas claves psicológicas que te pueden ayudar a conseguir tu propósito: 

1.  Sé sincero contigo mismo: ¿realmente quieres dejar de fumar? Va a ser importante que sea un objetivo tuyo y no de otros. Modificar un hábito como éste conlleva ser persistente, por lo que apuntarte en una hoja qué cosas valiosas te aporta abandonar este hábito en tu vida te va a ayudar a recordártelo a lo largo de todo el proceso.

2.      Ajusta tus expectativas sobre el transcurso de dejar de fumar:
o   Vas a aprender a controlar tu deseo de fumar, sin embargo, será muy difícil eliminarlo (por lo menos al principio). Por ello, lo esperable es que durante bastante tiempo tengas ganas de fumar, aunque progresivamente irán siendo menores y cada vez menos frecuentes.
o   Dejar de fumar implica un esfuerzo activo por tu parte. No vale con tomar la decisión el primer día, sino que vas a tener que tomarla prácticamente en cada momento en el que aparezcan las ganas de fumar y tendrás que actuar acorde a ella.

3.     Échate una mano controlando tu ambiente. Generalmente nos hemos acostumbrado a fumar más en algunas circunstancias, haciendo determinadas actividades, o estando con ciertas personas (p.ej., bebiendo unas cervezas con compañeros de trabajo, cuando hablamos por teléfono con una amiga, en el sofá después de comer, etc.). Estas situaciones y estímulos disparan directamente nuestro deseo de fumar, y en ellos es normal echar de menos el pitillo. Durante las primeras semanas tratar de evitar estos estímulos puede facilitar el abandono del tabaco. Más adelante, podrás volver a enfrentarte a estas situaciones con menor dificultad.  

4.    Comunícale a tu entorno tu decisión. Esto puede ser útil para contar con el apoyo de tu gente más cercana cuando lo necesites y, además, es una forma de comprometerte más con tu decisión.

5.    Aprender a decir NO puede ser una estrategia que te facilite el proceso. Es posible que la gente te ofrezca fumar, o que incluso te propongan planes que al principio no quieras realizar. Recuerda tus objetivos y responde en base a ello. En esta antigua entrada del blog puedes encontrar claves para entrenarte en ello: http://psicologia-cpa.blogspot.com/2016/10/aprende-decir-no.html

6. Aprende a identificar a las ganas de fumar cuando aparezcan para poder gestionarlas adecuadamente. Estas son más frecuentes durante las primeras 4 semanas y normalmente duran unos minutos. Generalmente, vienen acompañadas de sensaciones físicas desagradables (p.ej., ansiedad, nerviosismo, tensión muscular, dolor de cabeza, etc.)   y de pensamientos dirigidos a romper la abstinencia (p. ej., “no lo puedo soportar”, “necesito fumar”, etc.). Mantenerte activo en estos momentos con estrategias que te distraigan, recordarte a ti mismo que es normal que esto suceda, volver a conectar con los motivos por los que merece la pena estar abandonando este hábito (que habías escrito anteriormente en una lista) y repetirte que antes o después estas ganas desaparecerán, puede ser de gran ayuda para sobrellevar estos momentos.

7.    Utiliza estrategias para manejar la ansiedad. Entrenar en respiración diafragmática o en cualquier otra técnica de relajación te va a resultar muy útil para gestionar los momentos de alta activación.

8.    Implementar otros hábitos de vida saludables y gratificantes (p. ej.,  hacer ejercicio, comer saludable, nuevas aficiones) puede ayudarte y motivarte en este proceso.

9.   Prémiate por mantenerte sin fumar. Una idea puede ser ir guardando el dinero ahorrado por no fumar en una hucha para regalarte algo cada semana.

10.  Si en algún momento del proceso rompieras la abstinencia, recuérdate a ti mismo el camino recorrido hasta ese momento. Es algo bastante normal en los procesos de dejar de fumar, y es importante que tengas en cuenta que una caída no es una recaída, y por tanto puedes utilizarlo para aprender. Observa qué ha provocado esa conducta para ver cómo puedes evitarlo en futuras ocasiones y vuelve a “levantarte” utilizando todas las estrategias que ya manejas.

Dejar de fumar no es algo sencillo y, por ello, estas pautas podrían ser insuficientes. Si eso ocurriera, es importante que tengas en cuenta que a día de hoy existen tratamientos psicológicos eficaces que te pueden ayudar a lograr tu propósito. En el CPA contamos con profesionales que pueden ayudarte a ello, así que no dudes en contactarnos si lo necesitas. 

¡Esperamos que esta entrada os haya resultado útil!

Lucía González Linaza – Terapeuta del CPA

Bibliografía recomendada:

Martin, G., y Pear, J. (2008). Modificación de la conducta: que es y cómo aplicarla. Madrid: Pearson.

Ministerio de Sanidad y Consumo (2017). Encuesta Nacional de Salud 2017. Recuperado el 11 de enero de 2020 de www.mscbs.gob.es/estadEstudios/sanidadDatos/tablas/tabla7.htm.

Moreno Arnedillo, J. (2006). El programa para dejar de fumar “on line” del Ayuntamiento de Madrid. Un estudio exploratorio. Adicciones, 18,345-358.

Norcross, J., Mrykalo, M., y Blagys, M. (2002). Auld Lang Syne: Success Predictors, Change Processes, and Self-Reported Outcomes of New Year's Resolvers and Nonresolvers. Journal of clinical psychology, 58. 397-405.

Prochaska, J.O., DiClemente, C.C., y Norcross, J.C. (1992). In search of how people change: Applications to addictive behaviors. American Psychologist, 47, 1102–1114.


lunes, 16 de diciembre de 2019

Navidad, descontrol y excesos: ¿Qué puedo hacer?

Fotografía de picjumbo.com con licencia Creative Commons


“¡Ya está aquí la Navidad!, ¡bieeeeeen!” o “Pffff, qué pereza...” Como en la vida, que algo nos guste o no, depende de la persona. Y la Navidad no iba a ser menos. Amada por unos y odiada por otros, representa una época del año de felicidad, familia, regalos y celebraciones... o de compromisos, aglomeraciones, estrés, consumismo y excesos. Según nuestro momento vital, las experiencias que hayamos asociado a la Navidad y otros factores (cansancio, nivel socioeconómico, pérdida de algún ser querido, etc.), disfrutaremos más o menos de esta época de año.

Sea como sea, hay una cosa en la que estamos todos de acuerdo, Navidad es una época de excesos a la hora de comer y estos prácticamente desde principios de diciembre (o en algunas ocasiones antes, porque los dulces navideños llevan en el supermercado desde octubre). Asistimos a cenas con compañeros de trabajo y amigos, Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo, Reyes, etc. Suma y sigue. Y ahora un “chocolatito” con churros. Un poquito de turrón. Unos caramelos de la cabalgata de Reyes. Unos bombones con la copa de champán (bueno, lo del alcohol es otro tema, pero por ahora centrémonos en la comida), etc. En fin, es normal que resulte muy complicado cuidarse en estas fechas, ya que estamos rodeados por todas partes de comida.

Pero, ¿es que no me puedo dar ni un capricho en Navidad? Por supuesto. El problema, si así lo vivís vosotros, es que en muchas ocasiones no se quiere comer tanto, pero lo hacemos “porque está todo muy rico y ya que está aquí, pues me lo tendré que comer”. Por ello, para que podáis tener más control sobre lo que realmente queréis comer, os dejamos una serie de pautas generales que tal vez os puedan ayudar con este propósito... ¡de año viejo!      
                                                                             
  1-  Planifícate. Primer paso y fundamental. Si puedes planificar los menús, la lista de la compra, dónde vas a ir a cenar, etc., ya tienes muchísimo ganado. Es más fácil decidir una opción con la que te sientas a gusto si lo haces con “la mente fría”. Por ejemplo, si decides comprar solo un turrón, no podrás comer más cuando estés en casa y te apetezcan muchísimo la variedad de turrones y bombones que ves en la televisión.  Punto para ti y tu autocontrol. 

  2-  Ve preparado. En caso de que no puedas realizar el paso anterior y sea imposible planificar, la clave es prepararse: decide de antemano qué opciones del menú prefieres antes de llegar al sitio, pon en sitios de difícil acceso los dulces si no quieres comerlos todos los días y ten en cuenta que va a haber muchísima más comida de la que puedas comer en casa de tus familiares y amigos. Si el objetivo es disfrutar con ellos y celebrar la Navidad, ¿qué importancia tienen los polvorones?

  3-  Ejerce tu autocontrol en la situación. Ha llegado el momento. Estás en ese restaurante de hamburguesas gigantes y todo el mundo ha pedido una. Tú has pensado que mejor pides una veggie, también por eso del cambio climático. Sin embargo, ¡qué bien huelen las de carne! Además, seguro que alguien hace algún comentario y te hace sentir incómodo... ¿Qué vas a hacer tú? Anticipa cómo te vas a sentir contigo mismo eligiendo ambas opciones, y repítete las veces que hagan falta la decisión que hayas tomado. Si pides la de carne, nada de sentirte culpable después, la disfrutas y punto. Y si anticipas que te sentirás mejor con la hamburguesa veggie, mejor pide esa y felicítate por haber conseguido ejercer tu autocontrol.

 4-   Sé consecuente con tu elección. Como decíamos previamente, hagas lo que hagas, no te “machaques”. Los humanos tendemos a “fustigarnos” mucho con el lenguaje, pero nos suele servir bastante poco para cambiar la situación o nuestro propio comportamiento. Solemos pensar que “fustigarnos” nos hará cambiar y ser “la mejor versión de nosotros mismos”, pero no, esto no funciona así. Así que, si no estás satisfecho con lo que has hecho, reflexiona y busca soluciones. Hazte responsable de tus propios comportamientos. Por ejemplo, si te has pasado con los bombones o el asado, busca qué ha fallado y cómo puedes generar un cambio, en lugar de decirte toda clase de improperios. Nada de insultos, ¡qué estamos en Navidad!

  5- Refuérzate. Cuando estés esforzándote y cuando hagas las cosas bien, felicítate, repítete lo que has hecho bien e incluso date algún premio. 

  6- Cuidado con el control excesivo. Por último, es muy importante que no llevemos todo esto al extremo. En el polo opuesto al descontrol estaría el control excesivo, que también puede generar muchos otros problemas. Una cosa es que seas más consciente de lo que comes, decidas que no te vas a sobrepasar todos los días y otra muy distinta es querer controlar cada cosa que ingieres y volverte muy restrictivo con ello. Sáltate de vez en cuando alguna planificación o, si las cosas no han salido como esperabas, vuelve al punto cuatro y no te machaques y sientas culpable por haberlo hecho así esta vez. Tan importante es cuidar de tu salud como cuidar la relación que tienes con la comida. 

Estas son solo algunas pautas generales que nos pueden ayudar con los excesos navideños. Estaremos encantadas de que las pongáis en práctica y nos contéis cómo ha ido. Además, si quieres saber más claves sobre cómo sobrevivir a la Navidad, te recomendamos las siguientes entradas del blog:



¡Nos leemos!

   Rocío Castaño – Terapeuta del CPA




lunes, 9 de diciembre de 2019

La Jornada de Clínicas Universitarias de Psicología


El pasado 25 de noviembre tuvo lugar la Jornada de Clínicas Universitarias de Psicología convocada por la Universidad Autónoma de Madrid. El principal objetivo de este encuentro fue iniciar el diálogo para proponer líneas de desarrollo de los actuales centros psicológicos universitarios. Así, se contemplaron tres grandes retos:

      -        Mantener la eficacia y mejorar la eficiencia de los tratamientos aplicados.
      -        Diseñar programas de prevención y promoción de la salud en el contexto universitario.
      -        Apoyar la investigación en el ámbito de la asistencia psicológica. 


La apertura de la jornada la realizó el rector de la Universidad Autónoma de Madrid, Dr. Rafael Garesse y el director del Centro de Psicología Aplicada, Dr. José Santacreu, que expusieron los objetivos de dicho evento. Posteriormente, se dio paso a los siguientes ponentes:

      -        Dra. Ana María Perez, decana de la facultad de psicología de la UNED, la cual expuso el Servicio de Psicología Aplicada de la UNED. En esta ponencia transmitió el propósito de dicho servicio de poner en contacto el contexto clínico y universitario, presentando las principales actividades clínicas y formativas que se llevan a cabo.

       -          Dra. Nieves Rojo, decana de la facultad de psicología de la UCM, que planteó las fortalezas y debilidades de las clínicas universitarias. En cuanto a las fortalezas, resaltó la labor asistencial y preventiva que cumplen estos servicios como un ejemplo de transferencia de la universidad a la población. En cuanto a las debilidades, incidió en la falta de estabilidad de los recursos humanos que las componen y la variabilidad de los apoyos económicos que reciben, lo que supone un obstáculo para la asistencia continuada a los usuarios y el desarrollo de proyectos de investigación consolidados.

    -     Dr. Ignacio Montero, decano de la facultad de psicología de la UAM, transmitió la visión de las Clínicas Universitarias como una actividad polifacética al servicio de la comunidad.

Para finalizar la primera parte de la jornada, el Rector destacó el compromiso de las universidades como motor de crecimiento territorial y la relevancia del entorno universitario por convergencia de recursos: formativos, clínicos y de investigación.

En la segunda parte de este acto tuvieron lugar las siguientes conferencias:

      -        La Psicología Clínica de las Universidades Españolas: Los servicios que se ofrecen. Ponente: Dra. Cristina Larroy, directora de la Clínica Universitaria de Psicología de la UCM. En su discurso, destacó la necesidad de aunar la docencia, la investigación y la práctica clínica en un mismo espacio. Asimismo, presentó la figura de los hospitales universitarios como modelos de referencia en el desarrollo de las clínicas universitarias. Por otro lado, remarcó la importancia de la formación continua del equipo clínico y el compromiso de luchar contra las pseudoterapias. Finalmente, expuso la Clínica Universitaria de Psicología de la UCM como modelo de intervención psicológica universitaria.

        -           Presentación del libro La Clínica Universitaria de Psicología CPA-UAM. Ponentes: José Santacreu, director del CPA, y José Manuel Hernández, responsable del área de Formación Continua del CPA y director del CPAd. En esta ponencia se procedió a la presentación del libro que ha escrito el equipo clínico del CPA. Por medio de este libro se reivindica la posibilidad de convertir a terapeutas nóveles en terapeutas expertos sin la necesidad de que exista una relación directa con los años de experiencia, poniendo el énfasis en la metodología de la formación (supervisiones, visionado de casos, talleres, seminarios, participación en investigación, etc.) por encima de la duración de la misma.

       -           La Creación y financiación de las Clínicas Universitarias de Piscología en España. Por último, como ponencia de cierre, la Dra. María Oliva Márquez, antigua directora del CPA, señaló la importancia del apoyo institucional como garantía de continuidad de los proyectos universitarios, así como la importancia de estar a la escucha de las necesidades del entorno para construir recursos especializados adaptados a éstas. Por último, transmitió la relevancia del compromiso de las clínicas universitarias en la formación, principal mecanismo para hacer escuela de excelentes profesionales. Del mismo modo, remarcó la importancia de garantizar la ética profesional y las buenas prácticas del ejercicio clínico, especialmente en estas clínicas que se enmarcan en un contexto universitario y que, por tanto, deben servir como modelos.

La jornada finalizó con la intervención de Juan Antonio Huertas Martínez, vicerrector de docencia, innovación educativa y calidad de la UAM, que transmitió la necesidad de generar estándares de calidad en formación y práctica asistencial de las clínicas universitarias.

Posteriormente, tuvo lugar la reunión de la AESPPU (Asociación Española de Servicios Psicológicos y Psicopedagógicos) para definir las estrategias para el desarrollo de centros de atención psicológica en las universidades españolas.

¡Gracias a todos los participantes que de una manera u otra hicisteis posible este evento!


Candela González Torvisco – Terapeuta del CPA