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miércoles, 31 de mayo de 2017

Cómo ayudar a alguien que ha perdido a un ser querido

Cuando una persona pierde a un ser querido, atraviesa un proceso que se conoce con el nombre de duelo. Se trata de un proceso normal que puede experimentarse de distintas formas en función de la relación con el fallecido.  

Es probable que en algún momento de nuestra vida nos encontremos ante una situación en la que no experimentamos una pérdida directa, sino que es un amigo o un familiar el que ha perdido a un ser querido. Puede ocurrir, incluso, que ante esa situación en la que vemos a nuestro amigo o familiar sufrir, no sepamos cómo actuar. A continuación te proponemos una serie de pautas que pueden resultarte útiles (Barreto y Soler, 2007; Nomen, 2008):

Fotografía: JJ. Thompson (licencia creative commons)
  • Ten en cuenta (y hazle ver) que sus reacciones son normales. Es normal que ante una pérdida la persona experimente diversos sentimientos y emociones y tiene todo el derecho a sentirse así.  
  • Permítele que comparta sus sentimientos contigo y no restes importancia a su preocupación. La expresión de los sentimientos es muy positiva.
  • Escúchale de forma activa y comprensiva. Utiliza frases como “Entiendo que debes sentirte muy mal” para facilitar que se desahogue. Solo utiliza la frase “Sé como te sientes” si has pasado por una situación similar. En este caso, puedes incluso contarle cómo te enfrentaste a esa situación y qué hiciste para recuperarte.
  • No tengas miedo de mostrar tus propias emociones. Esto facilitará que la otra persona se sienta comprendida.
  • Mantén contacto físico si es adecuado (ej. Darle un abrazo, cogerle la mano…) No obstante, si no quiere mantener contacto físico, respeta su decisión.
  • Permite los silencios. A veces el silencio facilita la expresión de emociones. Es mejor permanecer en silencio a hablar sin más.
  • Evita utilizar frases hechas. En la medida de lo posible, evita recurrir a tópicos como “sé fuerte, hazlo por tus hijos”, “es ley de vida”. De nuevo, si no sabes qué decir, mejor recurre al silencio y a mostrar disposición para escucharle y consolarle.
  • Facilita las despedidas del ser querido (acudir al entierro, ver el cadáver en algunos casos…). Las despedidas favorecen la aceptación de la realidad de la pérdida.
  • Visítale o llámale. Además de animarle a que pida ayuda cuando lo necesite, en ocasiones será adecuado tomar la iniciativa y ofrecerle ayudas concretas.
  • Dale tiempo. Sé paciente y dale tiempo para reflexionar y procesar todo. Permítele que comparta contigo sus recuerdos con el fallecido (ver fotos, contar alguna anécdota…), pues esto será muy beneficioso.
  • Anímale a que retome las actividades del día a día. Aspectos como tener unos hábitos alimentarios adecuados o hacer ejercicio físico son importantes para favorecer la superación del duelo. Además, es importante que poco a poco comience a hacer las tareas cotidianas sin ayuda. Será especialmente útil que le animes a que haga tareas que favorezcan la sensación de control.

¿Y si se trata de un/a niño/a?
  • Sé sincero y no trates de evitar el tema. Explícale con palabras sencillas y concretas lo que ha ocurrido, sin dar rodeos: “ha muerto”, “ha fallecido”. No recurras a expresiones como “está en un lugar mejor” y no trates de hacer como si no hubiera pasado nada. A veces no explicamos lo que sucede con intención de protegerles, pero lo mejor será darles una explicación, pues podrán percibir la angustia en los adultos.
  • Anímale a expresar sus emociones y no ocultes las tuyas. Evita decirle cosas como “no llores”, “no estés triste”, “tienes que ser valiente”. También puede ser útil animarle a que escriba una carta o un diario, a elaborar un álbum de recuerdos, etc.
  • Favorece la estabilidad. Intenta que retome cuanto antes el ritmo cotidiano de sus actividades.
  • Anímale a que coma de manera saludable y a que haga alguna actividad física. También será útil animarle a que haga actividades que le diviertan.

Podemos considerar que el duelo finaliza cuando podemos recordar al fallecido de manera serena, continuando con nuestra vida (Barreto y Soler, 2007). Sin embargo, si observas que transcurren unos meses y la persona muestra síntomas que resultan preocupantes (emociones muy intensas, necesidad de buscar al fallecido, pensamientos referidos a que vuelva, incredulidad con respecto a la muerte, sentimientos de culpabilidad por estar vivo, etc.) será adecuado que le recomiendes acudir a un profesional.

Artículo redactado por Miriam Romero, terapeuta del CPA

Referencias:
  • Barreto, P. y Soler, M. C. (2007). Muerte y Duelo. Madrid: Síntesis.
  • Nomen, L. (2008). Tratando… el proceso de duelo y de morir. Madrid: Pirámide.

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