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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Comunicación en pareja: si lo quieres, pídelo

Uno de los mitos más extendidos sobre el amor y las relaciones es la idea de que si nuestra pareja realmente nos quiere, no nos harán falta palabras para comunicarle nuestras necesidades y deseos. Así, se le atribuye a la otra persona el poder de leer nuestra mente e interpretar nuestros más profundos anhelos solo con una mirada o un gesto.

Esta idea no solo presiona a la persona a cumplir unas expectativas irreales y que nunca va a ser capaz de alcanzar (porque ninguno de nosotros posee el poder de la telepatía) sino que puede llevar a la pareja a una conclusión derivada directamente de esta idea: “Entonces, si no sabe lo que quiero y tengo que pedírselo es que no me quiere de verdad”.

Imagen: Luis Sarabia, con licencia Creative Commons.

Un ejemplo de la difusión de estas ideas lo constituye el siguiente texto, atribuido a Frida Kahlo. Por motivos de extensión se incluye únicamente un fragmento del mismo, aunque al lector interesado le bastará con una breve búsqueda en internet para encontrarlo completo.

“No te voy a pedir que me des un beso (…) Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario (…) Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. No te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre. Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero”.

La (muy peligrosa) conclusión del texto es que si te ves obligado a pedirle algo a tu pareja, lo que haga no va a tener el mismo valor que si fuera un gesto espontáneo. Sin embargo, esta idea que muchos comparten con respecto a la relación de pareja, no se utiliza en otros ámbitos de nuestra vida. Nadie espera que el dependiente de una tienda sepa lo que nos gusta o qué tipo de prenda necesitamos. Y, efectivamente, cuando pedimos lo que queremos y nos lo proporcionan a nadie se le ocurriría decir que un vestido ya no es tan bonito por haber tenido que pedirlo. En estos ámbitos asumimos que nosotros mismos somos los que mejor conocemos nuestros gustos, necesidades y deseos y que nadie debe tomar esas decisiones por nosotros. ¿Por qué no entendemos de la misma forma las relaciones de pareja?

Una comunicación efectiva siempre se ha considerado como uno de los pilares fundamentales para el éxito de una relación de pareja. Sin embargo, este tipo de mitos ponen barreras a esa comunicación y, paradójicamente, dificultan el ajuste entre los miembros de la pareja, ya que al desconocer las necesidades del otro y sus deseos, se ven incapaces de darle a la otra persona lo que quiere. Por ello, decidirte a comunicar lo que quieres a tu pareja es el primer paso para superar las barreras que os separan.

El siguiente paso consiste en ser capaz de definir correctamente el mensaje que quieres transmitir. Una de las claves para construir mensajes entendibles es utilizar un vocabulario específico y definido (Costa y Serrat, 2010). Un lenguaje inespecífico se presta a que la persona que recibe el mensaje lo interprete de varias formas diferentes y que, por lo tanto, nuestro intento comunicativo no tenga éxito. Cuando la comunicación en una pareja se basa en interpretaciones, esto acaba derivando en un alejamiento mutuo, debido a los sucesivos intentos de comunicación que siempre terminan en una malinterpretación del mensaje.

Por ello, para prevenir malentendidos, nuestros esfuerzos deben dirigirse a construir un mensaje que sea específico y entendible para nuestra pareja, para lo que debe cumplir los siguientes requisitos (Costa y Serrat, 2010):
  1. Estar basado en descripciones observables y cuantificables. Esto facilitará que cada miembro de la pareja sepa qué ocurre y qué es lo que le están pidiendo que haga. Es más probable que nuestra pareja nos entienda si le decimos “me gustaría que me dieras un beso al llegar a casa”, que si le decimos “me gustaría que fueras más cariñoso conmigo”.
  2. Ser congruente, conveniente y oportuno para la situación en la que se produce. Por ejemplo, pedir una expresión de afecto a nuestra pareja en medio de una fuerte discusión será poco conveniente para conseguir lo que queremos.
  3. Estar expresado en términos positivos. Explicitando lo que queremos que haga y no lo que queremos que deje de hacer. Por ejemplo, será más efectivo decir “cuéntame qué tal te ha ido el día” que “no estés tan callado”, ya que no centra la atención en una conducta negativa del otro y le proporciona una manera concreta de cumplir lo que se le pide.
  4. Estar basado tanto en la comunicación verbal como no verbal. Nuestro tono de voz, nuestros gestos y expresiones faciales y corporales deben acompañar al mensaje que intentamos transmitir a nivel verbal. Es más difícil que nuestra pareja responda positivamente ante un mensaje adecuado como “quiero que hagamos más cosas juntos”, si se lo decimos elevando el tono de voz, con tono de reproche y una expresión facial de enfado.

Estos son algunos de los trucos que puedes utilizar para expresar mejor lo que le quieres decir, pero el principal cambio está en ti mismo. Por ello, no esperes más a que tu pareja cumpla tus deseos espontáneamente y anímate a expresárselos y a ver los cambios que esto produce en vuestra relación.

Artículo redactado por Isabel Jurkowska, terapeuta del CPA.

Referencias:

  • Costa, M., y Serrat, C. (2010). Terapia de parejas: un enfoque conductual. Madrid: Alianza Editorial.

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