El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Problemas sexuales masculinos

La entrada de esta semana está principalmente enfocada a los hombres, aunque también será de interés para mujeres cuyas parejas o amigos puedan verse afectados por los problemas que aquí se van a tratar.

Nos estamos refiriendo a problemas de índole sexual. Es posible que últimamente, o incluso desde el principio de tu adolescencia con el despertar de tu sexualidad, hayas sentido que algo no funcionaba del todo bien. Puede ser que el sexo no te resulte atractivo, lo cual probablemente haya ocasionado conflictos con tus parejas y te haya hecho sentir “un bicho raro”.  También existe la posibilidad de que, pese a que tanto el sexo como tu compañía sexual te resultan totalmente apetecibles, cuando comienzan las caricias y el ambiente se caldea, tus genitales no responden o la erección no se mantiene lo suficiente como para completar el acto sexual, lo cual os hace sentir frustración y dudas tanto a ti como a tu pareja. De igual forma, es posible que tus encuentros sexuales terminen antes de lo que te gustaría porque no puedes evitar eyacular al poco tiempo de comenzar o, por el contrario, que tras mucho tiempo disfrutando no consigas llegar al orgasmo.

Imagen: Solominphoto con licencia Creative Commons.

Todas estas situaciones son bastante frecuentes, aunque generalmente provocan un gran malestar a los que las sufren, llegando incluso a provocar la ruptura con la pareja y el aislamiento. Pero NO hay que alarmarse: a todos los varones os ocurren de manera esporádica. El problema aparece cuando se repiten en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75%–100%) de la actividad sexual durante al menos 6 meses y no está causado por otro tipo de problema (como la depresión, consumo de sustancias, o incluso una alteración grave de la relación con la pareja). En estos casos se puede hablar de una disfunción sexual y la ayuda de un profesional será la mejor manera de resolverlo.

Las disfunciones sexuales masculinas pueden ser muy variadas. Dependiendo a la fase a la que afecta podemos distinguir entre trastornos del deseo, de la excitación o del orgasmo. Los trastornos del deseo provocan que tu deseo de actividad sexual disminuya, pierdas el interés en tus fantasías y tus pensamientos eróticos estén casi ausentes. Los trastornos de la excitación (disfunción eréctil) impiden que consigas una erección, que la mantengas, o que alcance la suficiente rigidez como para poder completar la relación sexual. Los trastornos del orgasmo pueden ser de dos clases: en la eyaculación retardada se produce un retraso marcado o ausencia de la eyaculación; mientras que en la eyaculación precoz la eyaculación se produce   aproximadamente en el minuto siguiente a la penetración vaginal y antes de que lo desees. Es importante recordar que estas situaciones han de repetirse en la mayoría de las relaciones sexuales durante al menos 6 meses para considerar que se trata de una disfunción sexual.

La ansiedad juega un importante papel en todos los trastornos sexuales, pudiendo actuar como un factor de riesgo, precipitante o de mantenimiento del problema. Tomemos por ejemplo el caso de la disfunción eréctil por ser de los más estudiados y muy clarificador. En alguna ocasión, ocurre una pérdida de la erección natural debida al cansancio, el estrés o a cualquier otro motivo. Esta pérdida de la erección, totalmente ocasional, preocupa a la persona creyendo que algo le pasa y generándole miedo ante la posibilidad de que vuelva a ocurrir. Cuando pasado un tiempo, se presenta la posibilidad de volver a tener una relación sexual, el miedo y las dudas asaltan a la persona generándole ansiedad. Esto tendrá al hombre nervioso durante la relación sexual, estando más pendiente de intentar mantener la erección y de “estar a la altura” que de los estímulos eróticos que están ocurriendo (la otra persona desnuda, caricias, sensaciones, etc.). Así, la propia ansiedad finalmente provocará la pérdida de la erección, lo cual confirma sus expectativas negativas y realimenta los factores de mantenimiento: culpa, miedo, baja autoestima, ansiedad…

Lo mismo ocurre en los demás tipos disfunciones. De igual forma, ciertas ideas o miedos irracionales (necesidad de “dar la talla”, miedo a dejar embarazada a la mujer, miedo a perder el control) o un deterioro del autoestima pueden provocar o mantener estos problemas.

La buena noticia es que existe tratamiento psicológico eficaz para todos ellos, por lo que si te encuentras en una de estas situaciones, no lo dudes y solicita la ayuda de un profesional. El CPA cuenta con una Asesoría de orientación sexológica para la comunidad universitaria donde puedes demandar asesoramiento sexológico de manera gratuita y confidencial. Esperamos que te sirva de ayuda.

 
Imagen: Bartflickr con licencia Creative Commons.

Artículo redactado por Cristina de la Fuente, terapeuta del CPA.


No hay comentarios:

Publicar un comentario