El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Somos lo que hacemos


Autor:Federico Moreia
No somos nada… y no me refiero a esa frase típica que decimos cuando no sabemos qué otra cosa comentar al ver una desgracia, que más bien es: “si es que… no somos nadie”. Me refiero a una concepción bastante extendida sobre la personalidad y el comportamiento humano

Muchas personas se explican lo que hacen en base a lo que son y en función de esto relegan todo lo demás: “como soy tímido no puedo hacer tal cosa…”, “como yo soy así…” o la gran frase contradictoria: “yo en realidad no soy así, pero suelo hacer tal cosa”. O sea que uno es de una manera, como “por dentro” y “para siempre” pero luego… ¿Lo que hace es otra cosa diferente que puede coincidir o no con cómo es? ¿Lo que uno es no se puede cambiar entonces?


Parece poco lógico definir a las personas en base a lo que son, cuando lo que son se entiende como una característica inamovible, pues LAS PERSONAS SOMOS LO QUE HACEMOS, y cuando dejamos de comportarnos de una forma, dejamos de ser así.

Por ejemplo, una persona que no suele iniciar conversaciones, le da vergüenza interactuar con figuras de autoridad, decir que no en diversas situaciones, etc., diríamos que es una persona tímida o poco asertiva, ¿no? Si decir que es tímida o poco asertiva significa que esa persona SIEMPRE va a comportarse así, estamos cometiendo un error. Además ¿qué haríamos los psicólogos si la gente “es así”?

Esta corrección con respecto a hacer o ser puede parecer pequeña o sutil, pero en absoluto lo es, puesto que se trata de una forma de entender nuestro comportamiento y conlleva, por tanto, una serie de acciones asociadas que puedan repercutir en nuestro bienestar psicológico.

Siguiendo con el ejemplo de la persona que se comporta de forma tímida o inhibida, si decide cambiar sus comportamientos y se le entrena para tal fin… ¿Hay algo que se lo impida? ¿Si es tímida ya no puede dejar de serlo? Pues efectivamente puede llegar a ser una persona “no tímida”, eso sí, con mucho esfuerzo y correcto aprendizaje pues, a pesar de que las personas no seamos de una forma INAMOVIBLE, lo cierto es que sí existen ciertas tendencias. ¿A qué me refiero con tendencia? Cuando nos comportamos de una manera consistente a lo largo de los años y las situaciones, lo cierto es que vamos a tender, es decir, a comportarnos con alta probabilidad de esa misma manera, es lo que tienen los procesos de aprendizaje. Ya sabemos cómo funciona el comportamiento, si se mantiene, si está ahí es por algo y a no ser que cambien mucho las circunstancias o nosotros queramos cambiarlo, vamos a seguir haciéndolo de esa misma manera.

Por tanto, este carácter más estable y arraigado de nuestra personalidad, no es sinónimo de inmodificable aunque probablemente sí lo es de cambio complejo y gran esfuerzo. En cualquier caso, es una buena noticia, podemos cambiarnos, no estamos condenados a “sufrirnos” tal y como estamos siendo para siempre, está en tu mano el cambio, no te cuentes que no es posible, las leyes del aprendizaje, la evidencia, nos dice lo contrario. 


 Autora: Rebeca Pardo Cebrián.

1 comentario:

  1. Hola Rebeca, me gusta vuestro blog, me gustan vuestras entradas y no puedo estar más de acuerdo con esta última que acabas de escribir sobre la modificabilidad del SER. Permíteme añadir una cosa que me preocupa. En los últimos tiempos, estamos evolucionando del SER al TENER. Ya no es tan importante lo que somos sino lo que tenemos. Y todavía más grave, que cuando ni se ES ni se TIENE, queremos PARECER. Un saludo Rebeca.

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