El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

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lunes, 26 de junio de 2023

Cómo disfrutar las vacaciones con mis hijos/as

    Llega el ansiado día; llevas todo un año organizando las vacaciones. Esperas que estos días puedas descansar y conectar con tus hijos, a los que al final entre trabajo y colegio no ves tanto como te gustaría. Sin embargo, cuando llega el momento, todo es un caos: los niños corretean por todas partes, tú ya no sabes que hacer con ellos y te planteas si de verdad valía la pena invertir tus días libres en ese viaje o todo ha sido un error.

    El verano en familia no es tan idílico como nos muestran las redes sociales, pero tampoco tiene por qué ser tan caótico como nos muestran algunas películas. En este post os damos algunas pautas para poder sacar el máximo partido a estos días veraniegos. 

Tirachadz en Freepiks


  • Flexibilidad sí, pero con límites. Es verdad que muchas veces en verano muchas de las normas que rigen el día de a día cambian: nos vamos a dormir más tarde, no hay deberes, se pueden comer algunos alimentos con más frecuencia que en otras épocas... Aun así, es importante que, aunque haya más flexibilidad, mantengamos las normas básicas de convivencia. Además, puede que con un cambio de contexto puedan reaparecer conductas que nos pueden ser muy molestar, como por ejemplo rabietas. En nuestro blog podéis ver algunas estrategias para sobrellevar estas conductas y para establecer nuevas normas y asegurarnos de su cumplimiento.
  • Ajustar expectativas. Cuando muchas personas están involucradas en un plan, es probable que muchas de las cosas que planeamos no salgan perfectas o como nosotras esperábamos. En esta situación es importante prestar atención a nuestros pensamientos. No es lo mismo lo que podemos sentir si ante un atasco pensamos que es horrible e insoportable, que si pensamos que no es lo que quería, pero que al final lo importante es llegar. En nuestro blog puedes ver entradas sobre estos pensamientos y cómo poder gestionarlos.
  • Ten en cuenta la edad de los niños. No es lo mismo viajar con un peque de 3 años que con un adolescente de 15. Según la edad, tenemos que tener en cuenta qué actividades podemos hacer, a qué distancia podemos viajar más fácilmente y qué podemos esperar de la conducta de nuestros hijos. Por ejemplo, si tu hijo tiene 3 años, no es recomendable realizar actividades que requieran atención sostenida durante mucho tiempo como una visita guiada de larga duración o realizar un viaje en coche de larga duración, porque deberemos hacer muchas paradas. 
  • Diseñar actividades para todos. Las vacaciones son un momento de descanso para niños, pero también para los adultos. Dependiendo de la edad que tengan nuestros hijos podemos hablar con ellos y buscar actividades que puedan ser interesantes para ellos, pero también hay que encontrar actividades que puedan ser interesantes para los adultos. Además, si involucramos a nuestros peques en la organización de las vacaciones, este puede ser un buen momento para que aprendan a organizar, expresar su opinión y llegar a acuerdos. Para ello es importante que nosotros seamos un buen modelo para ellos, poniendo en marcha nuestras habilidades asertivas
  • Aprovechar la oportunidad para pasar tiempo con nuestros hijos y, sobre todo, conocerlos. El verano nos puede dar la oportunidad de conocer qué actividades les interesan a nuestros hijos, compartirlas con ellos y poder hacer actividades gratificantes con ellos, lo cual es muchas veces difícil durante el curso. Esto puede ayudar a mejorar la relación, ya que compartir actividades agradables con nuestros hijos es un factor importante en la satisfacción que tanto padres como hijos tienen con la relación. 

    En resumen, las vacaciones pueden ser un buen momento para poder pasar tiempo haciendo actividades agradables con tus hijos, aumentando así vuestra satisfacción con la relación y pudiendo descansar de la rutina en la que vivimos durante el año. 

Ariadna Sánchez Cabrera - Terapeuta del CPA




lunes, 24 de mayo de 2021

Deja de ser tu propio/a jefe/a tiránico/a

Empecemos con un caso hipotético: W. es una estudiante universitaria que no se siente bien últimamente. Los fines de semana sus amigos/as proponen quedar e ir a tomar algo, pero W. dice que no puede, ya que cree que va a perder el tiempo y esto le agobia mucho. Considera que tiene muchas tareas pendientes, por lo que suele pasar un número elevado de horas semanales trabajando, y no suele permitirse el descanso.

Algunas personas viven bajo la presión constante de tener que hacer cosas “productivas”, ya sea estudiar, trabajar, hacer las tareas domésticas, etc., por lo que dedican a estas cuestiones “productivas” la mayor parte de su tiempo, y dejan de lado en gran medida el ocio, el descanso, el cuidado personal, etc. Estas personas suelen mantener la idea de que no dedicar el tiempo a “producir” es “perder el tiempo”, algo que les lleva a sentir mucho malestar. Si se encuentran descansando piensan con frecuencia en todo lo que les queda por hacer y anticipan situaciones como no llegar a las entregas, suspender los exámenes, ser despedidos/as, etc. Para calmar el malestar que esto les hace sentir, dedican gran parte de su tiempo al trabajo, evitando los planes de ocio y descanso. No tener tiempo para el descanso favorece que se sientan agotados o en tensión constante, y dejar de hacer cosas con las que disfrutan suele llevar a la tristeza o apatía. Al hacer caso a su necesidad de “ser productivos”, favorecen que a largo plazo su malestar se mantenga o se intensifique, y con mayor probabilidad puede verse empeorado su rendimiento laboral o académico, pues no somos máquinas diseñadas para estar trabajando 16h al día, 7 días a la semana.


Imagen libre de derechos, Pixabay License

Entendemos que cada persona es un mundo, y que algunas, por las características de sus circunstancias o de su trabajo, tienen que dedicar muchas horas al mismo, pero si consideras que podrías flexibilizar tus horarios este post es para ti.

Para resolver esto, podemos plantearnos: ¿qué significa ser productivo/a? Por “ser productivos/as” solemos entender el dedicar tiempo a las obligaciones: trabajo, estudio y tareas domésticas. Pero ¿hay asuntos valiosos para nosotros/as a los que dedicar también nuestro tiempo? Incluso si eres autónomo/a, ¿merece la pena trabajar todo el tiempo sin poder disfrutar de los frutos del esfuerzo?, ¿son solo estas cosas las que tienen valor para ti? Conviene tener también en cuenta los costes de esta “productividad”. ¿Qué estás dejando de lado al dedicar gran parte de tus esfuerzos al trabajo?

Para cada uno/a de nosotros/as puede haber distintos aspectos valiosos en nuestra vida, por lo que siéntete libre de hacerte las siguientes preguntas en función de lo que para ti es importante: ¿leer un buen libro es algo improductivo?, ¿ver un clásico de cine es perder el tiempo?, ¿lo es contemplar una obra de arte o la naturaleza misma? Quizás al hacer alguna de las anteriores actividades realmente estemos aprendiendo sobre temas que nos interesan. ¿Aprender de historias que otros han vivido o narrado es perder el tiempo?, ¿cuánto vale conocer sobre el mundo en el que vives y poder contemplarlo?

¿Dedicar tiempo a tus seres queridos es perder el tiempo? Salir con amigos/as no solo es ir a tomar unos refrigerios, también es compartir experiencias, cuidar a la otra persona, crecer como personas en compañía, aportar a tu comunidad…  

¿Cuidar tu propia salud es perder el tiempo? Las personas no solemos funcionar satisfactoriamente en el estudio o trabajo cuando nos encontramos mal psicológica y físicamente, ya que nuestro rendimiento y concentración pueden decaer. Incluso estar tumbado/a, echarse una siesta o desconectar durante un momento puede ser descansar, lo cual puede ser ventajoso para tu propia salud y posterior desempeño.

Podría ser beneficioso que dedicases un momento a plantear tus prioridades, aquello que para ti es valioso e importante, aquello que te merece la pena vivir. Coge un papel y bolígrafo, anota todas las cosas que te apetece hacer, aquellas que crees que son valiosas, las que has dejado de lado, las que querrías hacer más o cosas nuevas que quieras descubrir. Con tu agenda en mano, limita las horas diarias que vas a dedicar al trabajo en la medida de tus posibilidades y comienza a dejar espacio también para las actividades de la lista anterior.  

Desafortunadamente no todos/as podemos gozar del mismo tiempo de descanso y disfrute, pero la intención es, en la medida de lo posible, intentar cuidar los distintos ámbitos de nuestra vida, no solo el profesional. 

Cuando estés dedicando tu tiempo a estas actividades importantes para ti y venga a tu cabeza la idea de que estás perdiendo el tiempo recuerda esta lectura y dite a ti mismo/a que no vas a ser un/a jefe/a tiránico/a.

Santiago Martín Asencio - Terapeuta CPA

lunes, 2 de noviembre de 2015

¡Tan tarde y yo sin dormir!

Esta frase es una de las más repetidas ante la situación de intento fallido de querer dormir. Se trata de un pensamiento que, lejos de ayudar, dificulta la tan ansiada conciliación del sueño.

La 1…las 2…las 3… ¿A quién no le ha pasado, estar en la cama, cerrar los ojos, intentar dormir y no conseguirlo? Peor aún, ¿Qué ocurre cuando además del malestar que ya de por sí genera esta situación se añade la preocupación por anticipar el cansancio acumulado? Lo más probable es que tu nivel de malestar aumente y resulte todavía más complicado conseguir dormir.

Imagen: malavoda, con licencia Creative Commons
El insomnio es la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la no consecución de un sueño reparador durante al menos un mes. Se trata de la queja más habitual en lo que al sueño se refiere, es más habitual a medida que aumenta la edad y suele darse en mayor medida en mujeres.

Existe la creencia popular de que se debe dormir al menos 8 horas para sentir recuperación física en el momento de despertar. Esta creencia se basa en que el patrón de sueño más frecuente en la población suele oscilar entre 6 horas y media y 9 horas, por lo que se trata de un promedio y no de un criterio estrictamente clínico. La cantidad necesaria de descanso depende de factores del organismo, del ambiente y del comportamiento, por lo que no todos necesitamos dormir las mismas horas.

También se tiende a considerar insomnio únicamente a la situación concreta del momento en que nos disponemos a dormir, pero ¿y si eres capaz de conciliarlo pero despiertas a mitad de la noche y es en ese momento cuando aparecen episodios de desvelos? ¿Y si te despiertas muy temprano por la mañana y no consigues volver a dormir? ¿Es insomnio? Efectivamente, estas situaciones pueden considerarse insomnio, aunque en ambos casos serían más una cuestión de incapacidad para mantener el sueño que de conciliarlo.