El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

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lunes, 27 de febrero de 2023

DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS

    Que te persigan por la calle, que la pornografía sea la única fuente de información sobre la sexualidad y la erótica humana, que te rechacen por tu identidad sexual, que reenvíen imágenes intimas, que te discriminen por tener VIH, que no tengas acceso a la “píldora del día después”, que te acosen en el trabajo por tu orientación erótica, que te nieguen el acceso a un aborto seguro, que te coacción o intenten convencerte para cambiar tus decisiones sobre tu vida sexual, que a las personas con diversidad funcional se les pongan trabas para tener acceso a la erótica… Todas estas situaciones y problemáticas están íntimamente relacionadas con la ausencia de conocimiento y de puesta en práctica de los derechos humanos sexuales y reproductivos.

    Los derechos sexuales y reproductivos son, por tanto, un tema importante que nos afecta a todas las personas, independientemente de nuestro género, orientación erótica, estado civil o condición socioeconómica. Estos incluyen el derecho a tener encuentros eróticos libres de violencia y coerción, el derecho a acceder a información y servicios de salud sexual y reproductiva, el derecho a decidir sobre la planificación familiar y el derecho a acceder a servicios de aborto seguros y legales. Sin embargo, en muchos lugares del mundo, estos derechos aún no son respetados o siguen siendo tema de debate. 

    Los derechos sexuales y reproductivos son:

  • Universales: todas las personas tenemos estos derechos por el mero hecho de serlo.
  • Inalienables: no se puede renunciar a ellos y nadie nos los pueden quitar.
  • Indivisibles: todos los derechos son igualmente importantes, no existe una jerarquía entre ellos. Los derechos se complementan entre ellos, por lo que para disfrutar plenamente de un derecho son necesarios los otros.
  • Implican la participación. Los derechos no pueden ser atribuidos de forma exclusivamente pasiva, sino que requieren/implican de nuestra participación activa para que se respeten, llevando a cabo acciones para promoverlos, es decir, movernos por nuestros derechos. De ahí la importancia de reconocerlos, respetarlos y defenderlos.
  • Imponen obligaciones. Los derechos implican deberes. El estado tiene la obligación de garantizarlos y cada uno/a de nosotros/as, de respetar los derechos de las demás personas.

¿Cuáles son los DSR?

  1. Derecho a la igualdad.  Todas las personas son iguales en dignidad y derechos. 
  2. Derecho a la autonomía sexual. Todas las personas tienen derecho a expresar y mostrar sus deseos, placer, prácticas, orientación erótica e identidad sexual; a decidir libremente sobre su vida erótica sin discriminación y respetando los derechos de las otras personas.
  3. Derecho a la libertad y a la integridad corporal. Todas las personas tienen derecho a que se respete su salud física, psíquica y moral; a vivir libres de riesgo y de cualquier tipo de violencia, intimidación o amenaza que ponga en peligro su libertad y bienestar sexual y corporal.
  4. Derecho a decidir sobre las distintas opciones reproductivas. Todas las personas tienen derecho a decidir sobre su vida reproductiva, a determinar libremente si quieren o no tener hijos e hijas, el momento y la frecuencia.
  5. Derecho a la información. Todas las personas tienen derecho a tener y acceder a información completa, clara y veraz, para tomar decisiones autónomas sobre su vida sexual y reproductiva y a ejercer plenamente sus derechos.
  6. Derecho a la educación sexual. Todas las personas tienen derecho a recibir una educación sexual de calidad, libre de estereotipos y prejuicios morales, ideológicos o religiosos, que permita vivir la sexualidad de forma positiva y saludable.
  7. Derecho a la atención y protección de la salud sexual y reproductiva. Todas las personas tienen derecho a disfrutar de salud sexual y reproductiva y a acceder a servicios de salud que ofrezcan una atención completa y de calidad.
  8. Derecho a la privacidad y la confidencialidad. Todas las personas tienen derecho a que cuando proporcionen información privada e íntima sobre su vida sexual y reproductiva sea confidencial.
  9. Derecho a optar por los diversos modos de convivencia. Todas las personas tienen derecho a elegir cómo y con quien quieren convivir y a disfrutar de los mismos derechos sociales y legales.
  10. Derecho a la participación y libertad de opinión. Todas las personas tienen derecho a pensar, opinar y expresar sus ideas libremente, así como asociarse e intervenir en el desarrollo de políticas relacionadas con su bienestar sexual y reproductivo.

¿Por qué es importante conocer los DSR en nuestro día a día?

  • En caso de mantener un encuentro erótico de riesgo (no uso del preservativo o que este se rompa), tenemos el derecho de acudir a un centro de salud para que se realicen las pruebas pertinentes con el fin de evitar una Infección de Transmisión Sexual (ITS)o, en caso de transmisión, recibir la atención y tratamiento sanitaria correspondiente.
  • Si se produce un embarazo, tenemos el derecho de decidir si queremos o no continuar con el mismo, saber que la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es legal y gratuita. Así como el derecho a recibir toda la información necesaria para tomar la decisión de forma autónoma y sin ningún tipo de coacción.
  • Si tenemos cualquier duda sobre la sexualidad humana, es importante recordar que tenemos derecho a recibir información veraz y de calidad, así como educación sexual y que existen centros gratuitos dedicados a este propósito.
  • Todas las personas tienen el derecho de mostrar su identidad y deseos libremente independientemente de su identidad sexual, orientación erótica o cualquier otra condición. Por ello, en caso de recibir discriminación de cualquier tipo (agresiones en la calle, acoso en el trabajo, referirse a una mujer u hombre trans por el otro género, etc)tienen derecho a denunciar y a recibir ayuda y apoyo.
  • Otra situación muy frecuente se produce cuando, en caso de necesitar la “píldora del día después” o Píldora Anticonceptiva de Urgencia (PAU) te informen en la farmacia de que solo puede tomarse un máximo de tres veces en tu vida, cuando esa información no es veraz ni completa.

    En resumen, conocer los derechos sexuales y reproductivos es esencial para garantizar que todas las personas puedan tomar decisiones informadas sobre su salud y su vida, y para luchar contra la discriminación y la violencia basadas en el género y la orientación erótica. Así mismo, puede ayudar a garantizar el acceso a servicios de salud de calidad, la capacidad de tomar decisiones informadas sobre la planificación familiar y evitar problemas de salud y económicos.

Jennifer López Castillejo - Terapeuta del CPA


Fuente: Asociación de Planificación Familiar de Madrid (apfm.es)



lunes, 28 de noviembre de 2022

Mitos de las agresiones sexuales: Cuando las víctimas son tratadas como culpables

El 25 de noviembre fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Dentro de las muchas violencias que sufren las mujeres en su día a día una de las más invisibilizadas es la violencia sexual. En España, un 13, 7% de las mujeres afirman haber sufrido violencia sexual a lo largo de su vida (Delegación del Gobierno, 2019). Según la última encuesta de violencia de género en España, “El 84,1% de las víctimas de violencia sexual y el 67,2% de las mujeres que han sufrido una violación no han buscado ayuda formal tras lo sucedido” (Delegación del Gobierno, 2019).

Muchas víctimas relatan lo difícil que es para ellas hablar de su experiencia y del rechazo que sienten en ocasiones por parte de su entorno y de la sociedad en su conjunto. En este sentido, muchos autores plantean que, en culturas como la española, existe la denominada “cultura de la violación”, una serie de creencias y actitudes que crean un contexto más permisivo con este tipo de conductas. Dentro de esta cultura tienen especial importancia la aceptación de una serie de mitos acerca de las violaciones, los cuales engloban creencias falsas sobre la violación, sobre las víctimas y los violadores, y que favorecen la creación de un clima hostil hacia las víctimas. Las personas que tienen más interiorizados estos mitos tienen más probabilidades de culpabilizar a la persona que ha sufrido una violación cuanto más se aleja la agresión sexual del “prototipo” de agresión (víctima agredida en un callejón oscuro por un desconocido), siendo también más probable que no quieran prestarle apoyo. 


Imagen de Freepik

        Algunos de los mitos más habituales a los que nos referimos son los siguientes:

·    Ella miente. Insinuaciones de que la víctima tiene otros motivos para denunciar a su agresor, como, por ejemplo, un cambio de opinión en el consentimiento de la relación sexual, una venganza, etc., o de que su testimonio no es creíble.

·     Ella “se lo buscó”. Se da a entender que la víctima realizó acciones que la culpabilizan de la violación, como coquetear, ingerir cualquier tipo de droga o irse con el agresor voluntariamente, entre otras.

·    La violación es algo trivial: referencias a la poca gravedad del daño infligido a la víctima, mencionándose, por ejemplo, que la víctima siguió con su vida, que se exageran las consecuencias o que no hubo denuncia.

·    Él no quería hacerlo. Cuando se trata de excusar la conducta del agresor, aludiendo, por ejemplo, a que consumió algún tipo de droga, a que se debe a necesidad biológica o a que no se percató de la resistencia de la chica.

·    No es el tipo de tío que haría eso. Mensajes que refuercen la idea de que los violadores son psicópatas o depravados sexuales y que los hombres de clase media no cometen agresiones sexuales.

·   Solo le pasa a ciertas mujeres. Creencias asociadas a que eso solo ocurre a mujeres con determinadas características como promiscuidad, fiesteras o con “mala reputación”, por ejemplo.

       Estos mitos se mantienen en el imaginario social e influyen en la visión que tenemos de las víctimas cuando estas cuentan sus historias. Esto genera la siguiente pregunta: “¿por qué se mantienen estas ideas?”. Algunas posibles explicaciones son las siguientes:

·      Reducir la incertidumbre y aumentar el control percibido de las personas sobre situaciones que son peligrosas: Si creo que hay un perfil de víctima de agresiones sexuales y un perfil de agresor, puedo sentirme menos vulnerable a poder ser víctima de estas conductas.

·      Mantener creencias sobre el mundo. Esta creencia va muy unida a la anterior. En este sentido, existe la “teoría del mundo justo”, la creencia de que el mundo es un lugar en el que todo el mundo consigue lo que se merece. El hecho de que haya mujeres que sean agredidas sexualmente iría en contra de esta idea de “un mundo justo”, por lo que aparecen ideas para justificar este hecho (ella se lo buscó, se lo ha inventado, el chico que lo ha hecho es un monstruo...), para mantener así esta visión del mundo.

·    Mantener roles de género y estereotipos. Las mujeres que son más criticadas y culpadas por haber sufrido una agresión sexual son aquellas que se salen de la idea de mujer que proponen los roles de género tradicionales, es decir, aquellas que no tienen un rol pasivo.

        Frente a estos mitos, es importante que nos planteemos estas ideas:

·  La mayor parte de agresores sexuales son conocidos de las víctimas (amigos, parejas o familiares).

·      Dar un beso, irse a un lugar apartado..., no justifica que se consienta todo lo que ocurra después. El consentimiento es específico, se puede consentir una cosa y no otra y reversible, siempre se puede cambiar de opinión.  Además, ante la ausencia de un “sí” entusiasta, tenemos que asumir un “no”.

·       Si tenemos dudas de cómo está siendo nuestra reacción, cambiemos el crimen: en vez de pensar que estamos hablando de una agresión sexual, pensemos que es un atraco; ¿preguntarías a la víctima cómo era su cartera? ¿Considerarías que el ladrón no ha cometido un atraco porque iba demasiado borracho?

·     Las reacciones que tenemos ante cualquier evento son fruto de nuestra historia de aprendizaje. Por ello, dos víctimas no reaccionarán igual ante una agresión sexual. Puede que haya síntomas que sean comunes, pero estos difieren mucho de una víctima a otra y, por tanto, es imposible que podamos juzgar si una persona ha sufrido o no una agresión sexual en función de cómo esté después de la misma. 

En resumen, como sociedad tenemos que estar pendientes de estos mitos que están tan arraigados y cómo nos influyen, para comenzar a crear redes de apoyo que favorezcan que las víctimas se sientan cómodas si deciden hablar de lo sucedido.

Ariadna Sánchez Cabrera - Terapeuta del CPA


Referencias

  • Burt, M. R. (1980). Cultural myths and supports for rape. Journal of Personality and Social Psychology, 38(2), 217-230. doi: 10.1037/0022-3514.38.2.217
  • Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. (2019). Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019. Recuperado de: https://bit.ly/3g4HPKI
  • Trottier, D., Benbouriche, M., Bonneville, V., y Noorishad, P.G. (2020). Adhésionauxmythes du viol et perpétration de coercitionsexuellechez les étudiants et étudiantesuniversitaires: Une revuesystématique de la littérature, Canadian Psychology/Psychologiecanadienne, 1-19. doi: 10.1037/cap0000227
Serie por si te interesa este tema...

  • Grant, S., Timberman S., Beverly C., Cholodenko L., Waldman, A., Chabon, M., Couric, K., Tofel, R., Barsky, N., Semien, R. y Adler, M. (Productores). (2019-2016). Unbelievable [Serie]. Netflix. https://www.netflix.com/

 

 

lunes, 14 de noviembre de 2022

¿Es la pornografía buena o mala?

  La pornografía, contenido audiovisual en formato película o vídeo de contenido erótico, se ha convertido en un recurso cada vez más frecuente y de fácil y rápido acceso a edades cada vez más tempranas, y, cada vez más personas la emplean como un modelo a seguir en sus propias relaciones sexuales. Aunque en ocasiones pase desapercibido, la pornografía tiene gran influencia en la sexualidad de las personas, sobre todo, en la de los/as más jóvenes, aunque no solo en ellos. Todos estamos expuestos a este contenido. El ser humano aprende muchos comportamientos por observación, reproduciendo conductas que han sido observadas; esto mismo también puede trasladarse a la erótica humana.

    La carencia de una educación sexual formal y de calidad ha hecho que la pornografía se convierta en la única fuente de información sexual para muchas personas, siendo un recurso al que acudir para dar respuesta a dudas y preguntas. Sin embargo, no todo lo que visualizamos en la pornografía es ético ni ajustado a la realidad; suelen llevarse a cabo una serie de prácticas (como veremos a continuación) que pueden contribuir a crear unas expectativas poco realistas y no fáciles de cumplir en la realidad.

Entonces, ¿Es el consumo de pornografía algo perjudicial para la sexualidad de las personas?

    La pornografía en sí misma, no es algo ni beneficioso ni perjudicial para la sexualidad. Sin embargo, hay ciertas cosas que tenemos que tener en cuenta si decidimos visualizar este contenido:

  • Los cuerpos. En general, los cuerpos que vemos en la pornografía, tanto de hombres como mujeres, no son los que nos encontramos habitualmente en la realidad dónde existe una gran diversidad de cuerpos; ante eso, se corre el peligro de hacer entender a muchas personas que todos los cuerpos deberían ser iguales, tal y como se muestran en la pornografía.
  • Los genitales. Esto mismo sucede con los genitales: las vulvas son todas bastante simétricas, sin pelo, recogidas... al igual que los genitales masculinos suelen tener un determinado aspecto y tamaño, muchos de ellos sometidos a cirugías.
  • Los ritmos y tiempos también se alejan de la realidad, con erecciones prolongadas, múltiples orgasmos simultáneos o rápidos...
  • En ocasiones, muchas personas también emplean el uso de la pornografía como una fuente de inspiración o fomento de las fantasías, pero es muy importante que diferenciemos la realidad de la ficción. Como veníamos explicando, tomar la pornografía como referencia nos llevará a imitar comportamientos y actitudes que solo funcionan en ese contexto y que pueden no resultar tan placenteras y aceptados en la realidad como en la ficción.

  • Roles de género. Otro de los grandes temas de debate es el trato o rol que recibe la mujer, ejerciendo normalmente un papel sumiso y pasivo a disposición del placer del hombre, quien es el que lleva el control del encuentro erótico.
  • La erótica se reduce a los genitales, dejando de lado otras prácticas y zonas erógenas por explorar y disfrutar.
  • Ausencia de comunicación. En ningún momento las personas implicadas se comunican o dan consentimiento sobre las prácticas que se van a realizar o lo que desean, les gusta o quieren cada uno de ellos. Así mismo, durante el encuentro no se negocian ni se expresan los deseos y límites de esas personas
  • Salud sexual. Tampoco es habitual el uso del preservativo (u otros métodos anticonceptivos) que, como sabemos, es el único método que evita las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
  • Finalizar el encuentro. Es muy frecuente que el encuentro acabe cuando el hombre eyacula, sin tener en cuenta el placer de ellas o si necesitan o quieren continuar, quedando su placer en un segundo plano. 

    Cuando la pornografía se convierte en nuestra única fuente de información y de educación sexual pueden derivarse una serie de dificultades y problemas psicológicos y sexuales:

  • Dificultades sexuales como problemas con la erección o para alcanzar el orgasmo de formas diversas.
  • Dificultades para relacionarnos y vincularnos con otras personas eróticamente.
  • Aprender y reforzar estereotipos y roles de género.
  • Afectación sobre la autoestima, por ejemplo, comparando nuestros cuerpos con lo que se muestran en la pantalla.
  • Aprendizaje y erotización de conductas violentas durante un encuentro y que esta pase a formar parte a nuestra forma de vincularnos con los demás.
  • Adicción a la pornografía. El consumo de pornografía se convierte en un inconveniente cuando no somos capaces de elegir cuándo empezar y cuándo acabar, cuándo necesitamos consumir cada vez más pornografía para obtener el mismo nivel de placer, cuándo se convierte en una conducta compulsiva e interfiere en nuestro funcionamiento cotidiano, por ejemplo, descuidando otros ámbitos de nuestra vida. Es entonces cuando resulta conveniente pedir ayuda profesional.

  En definitiva, deberemos tratar la pornografía como un recurso más dentro del menú erótico disponible, teniendo en cuenta que, si decidimos hacer uso de ella, debe ser  de manera responsable y consciente, teniendo en mente todos estos puntos mencionados y las diferencias que existen entre la pornografía y la realidad. 

Jennifer López Castillejo - Terapeuta del CPA


lunes, 8 de febrero de 2021

Orgasmos: ¿Qué son y por qué me cuesta alcanzarlos?

El orgasmo es un acto reflejo, percibido como una sensación muy placentera, que se desencadena en el momento de máxima excitación sexual. Se trata de una fase de la respuesta de excitación, no siendo la última (es cíclica) ni la más importante (depende de la evaluación de la persona), y se caracteriza por contracciones involuntarias de los órganos y músculos genitales.

Fotografía de Anna Shvets en Pexels con licencia Creative Commons

¿Cómo se producen los orgasmos?

Las terminaciones nerviosas localizadas en los genitales, denominadas corpúsculos de Krausse-Finger, almacenan tensión en los músculos pélvicos. Cuando esta no puede acumularse durante más tiempo, se libera involuntariamente dando lugar al orgasmo.

La excitación juega un papel relevante a este respecto, cobrando importancia la estimulación interna y externa. Así, puede producirse un orgasmo sin estimular los genitales o estimulando otras zonas corporales. No obstante, es más probable que ocurra mediante la estimulación del glande y del clítoris, dado que poseen una mayor cantidad de receptores. De hecho, entre el 70-90% de las mujeres no alcanza el orgasmo únicamente mediante penetración vaginal, puesto que la vagina no tiene tantas terminaciones nerviosas.

¿Por qué algunas personas tienen dificultades para experimentar el orgasmo?

A continuación, se exponen algunas causas posibles:

  • Falta de conocimiento sobre su cuerpo: No saber cómo funcionan nuestros genitales, qué estimulación nos proporciona placer o qué tipo de fantasías emplear, influyen en nuestro nivel de excitación.
  • Uso de estimulación inadecuada: Para alcanzar el orgasmo es necesario un estado de excitación física (p.ej., estimulación de zonas erógenas) y/o cognitiva (p.ej., fantasías sexuales), por lo que resulta importante emplear una estimulación adecuada para la persona.
  • Percibir el orgasmo como una obligación: Concentrarnos en tener un orgasmo e intentar “llegar” de diferentes maneras, dificulta que centremos nuestra atención en las sensaciones corporales que nos resultan placenteras. Además, puede llegar a frustrarnos, ya que el orgasmo no es una respuesta voluntaria.
  • Anticipar “no voy a alcanzarlo”.  Tener pensamientos del tipo “otra vez va a pasar lo de siempre”, aumenta la probabilidad de iniciar el encuentro sexual con una respuesta de ansiedad. Dado que esta es incompatible con la respuesta sexual, es probable que, efectivamente, no experimentemos el orgasmo.
  • Rol del/la espectador/a. Analizar y juzgar nuestra actuación durante el encuentro sexual (por ej., “¿qué cara estaré poniendo?”, “¿estaré resultando atractivo/a”?) dificulta que nos centremos en los estímulos eróticos que aumentan nuestro nivel de excitación.

Asimismo, existen factores culturales (p.ej., escasa educación sexual, creencias religiosas que prohíben el placer), fisiológicos (p.ej., consumo de fármacos o drogas) y contextuales (p.ej., falta de un espacio o tiempo de calidad para los encuentros sexuales) que influyen a este respecto.

¿Cómo mejorar mi satisfacción con las relaciones sexuales?

  • Busca un tiempo y espacio de calidad. Facilitar un entorno donde encontrarnos cómodos/as (p.ej., disponer de tiempo suficiente, ausencia de terceras personas, ambiente cálido y sin ruidos…) reduce la probabilidad de que factores externos nos puedan dificultar centrarnos en nuestro nivel de excitación.
  • Explora tu cuerpo: Conocernos a nosotros/as mismos/as resulta fundamental para saber qué nos gusta. Buscar nuestro propio placer mediante diferentes tipos de estimulación, presión o zonas corporales (comenzando por las no genitales) ayuda a aumentar este conocimiento.
  • Céntrate en las sensaciones placenteras: Es posible que durante la práctica sexual aparezcan pensamientos como “tengo que llegar” o “¿le estará gustando?”. En estas situaciones, dirigir la atención a nuestras sensaciones corporales (p.ej., preguntándonos a nosotros/as mismos/as: “¿qué estoy sintiendo?”, “¿cómo es la estimulación de X zona corporal?”) facilita que disfrutemos del encuentro sexual.
  • No busques el orgasmo: El orgasmo es una respuesta involuntaria del organismo, por lo que tratar de alcanzarlo como intento de solución puede convertirse, en sí mismo, en el problema ya que, como se ha comentado, probablemente nos llevará a experimentar mayor ansiedad.
  • Pide lo que te gusta: Una vez que sepas qué te resulta placentero, comunícaselo a la otra persona para disfrutar en mayor medida de los encuentros en pareja. 

Si tus dificultades a nivel sexual se mantienen, no dudes en pedir ayuda profesional. Podemos ayudarte.

Andrea Collado – Terapeuta CPA

Referencias

Ortega, M. y Santacruz, D. (2019). Orgasmos. En M. Ortega y D. Santacruz (Ed.), La consulta sexológica (pp. 77-86). Madrid, España: Editorial Síntesis.

lunes, 16 de octubre de 2017

¿Qué es la anorgasmia?


Fotografía: Virginia Wonka, con licencia Creative Commons

Hace unos meses publicamos una entrada en la que revisábamos distintos problemas sexuales femeninos (ver entrada aquí). Esta semana, queremos dedicar nuestra publicación a hablar sobre una de las disfunciones sexuales más frecuentes entre las mujeres – la anorgasmia femenina.

Pero, ¿qué es la anorgasmia? El concepto se define como un retraso o ausencia de orgasmo, habiendo experimentado previamente la mujer tanto el deseo como la excitación. Además, el problema debe persistir durante un mínimo de 6 meses. Entre la población femenina, la anorgasmia la experimenta un 16% - 30% de las mujeres. No obstante, la dificultad para alcanzar el orgasmo es un problema tan frecuente que todas, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado (o experimentaremos) dificultades para lograrlo, pese a que no pueda clasificarse como una disfunción sexual.

Cuando hablamos del orgasmo (o falta de éste), a menudo lo asociamos con el coito. Sin embargo, tanto la anorgasmia como cualquier otra disfunción sexual no tiene por qué referirse únicamente a las relaciones sexuales mantenidas en pareja, ya que también hablamos de anorgasmia cuando la mujer que es incapaz de alcanzar el orgasmo durante la masturbación. Por otra parte, puede darse el caso de que la mujer nunca haya experimentado un orgasmo o que el problema se limite a un contexto más concreto (por ejemplo, la pareja actual).

En la publicación anterior mencionamos la importancia del papel que juega la ansiedad en la aparición o en el mantenimiento de los problemas sexuales. También presentamos un ejemplo de cómo una sola relación sexual insatisfactoria, a causa de la ansiedad generada y la indiscutible influencia de los pensamientos anticipatorios, puede convertirse en un problema. No obstante, aunque la ansiedad sea un factor cuya influencia parece irrefutable, existen otras variables que determinan el desarrollo o la gravedad de la anorgasmia.

Algunos de estos factores de carácter social serían:
  • La educación recibida por parte de la familia o la escuela: si la mujer ha crecido en un ambiente, donde lo relacionado con el sexo se consideraba un tema tabú o incluso una conducta inapropiada, es más probable que se muestre inhibida, avergonzada o incluso culpable, lo cual dificultará que disfrute de las experiencias sexuales y alcance el orgasmo.
  • La religión – sería un factor directamente relacionado con el punto anterior. Al ser el sexo un comportamiento castigado por algunas religiones, una mujer creyente que disfruta de las conductas sexuales satisfactorias podría desarrollar el sentimiento de culpabilidad así como ocultar dichas prácticas ante el colectivo religioso al que pertenece, aumentando así la sensación de estar cometiendo un pecado.
  • La desinformación – aunque estemos avanzando mucho en este sentido gracias a las charlas informativas y talleres realizados en los colegios, todavía queda mucho camino por recorrer. Se enfatiza sobre todo la importancia de las conductas sexuales seguras como el uso de los anticonceptivos, pero raramente se aborda la satisfacción de uno con dichas conductas o la necesidad de auto-conocimiento, de la aceptación de nuestro cuerpo o de una actitud respetuosa hacia las preferencias sexuales de los demás – reflexiones imprescindibles para disfrutar de una vida sexual plena.
  • Los intereses de las industrias “eróticas”– los macronegocios del sector (por ejemplo, el mundo de la pornografía) han contribuido en la aparición de algunos estereotipos, como el varón sexualmente hiperactivo o la mujer multi-orgásmica, que al no ajustarse a la realidad y crear falsas expectativas, a menudo acaban desencadenando en conflictos inter e intra personales.
La influencia de la sociedad parece jugar un papel incuestionable en la generación de ciertos problemas sexuales. Todavía demasiadas mujeres tenemos un concepto negativo de nosotras mismas por no parecernos a las celebrities que admiramos en las portadas de las revistas, nos sentimos culpables por haber mantenido relaciones sexuales con “demasiadas” parejas o por vergüenza jamás hemos explorado nuestro cuerpo para descubrir nuestras necesidades, tanto para satisfacerlas nosotras mismas como para transmitírselas a nuestro compañero/a sexual.

A menudo nos olvidamos de que la sexualidad es algo íntimo y privado, es diferente en cada individuo y cada uno la disfruta a su manera. El sexo, sea en pareja o en solitario, no es una obligación ni hay maneras correctas o incorrectas de vivirlo. 
Fotografía: Virginia Wonka, con licencia Creative Commons

A lo largo de este curso iremos retomando la temática de los problemas de carácter sexual, tanto femeninos como masculinos. Así que, si te interesa el tema, te animamos a que sigas nuestro blog y estés pendiente de nuestras próximas publicaciones. También puedes revisar las entradas anteriores que tratan al respecto, como la mencionada al principio. Además, estaríamos encantados de leer en los comentarios las sugerencias sobre los temas relacionados que te gustaría encontrar en las futuras publicaciones de nuestro blog.  

¿Te has sentido identificada al leer esta entrada, o estás pasando por cualquier otra dificultad en el ámbito de tu vida sexual? Recuerda que la terapia psicológica puede ayudar en este tipo de problemas. En el CPA tenemos una Asesoría de orientación sexológica gratuita y confidencial que atiende consultas sobre cualquier aspecto de la sexualidad. Para más información podéis consultar la siguiente página (apartado de asistencia y servicios): https://www.uam.es/centros/psicologia/paginas/cpa/paginas/

Kaja Chmielowiec – Terapeuta del CPA

Bibliografía recomendada:

Navarro, Y. y Torrico, E. (2005). Trastorno orgásmico femenino. Psiquiatría Noticias, 7, 27-32
Farré, J. M. y Lasheras, M. G. (2008). Disfunciones sexuales de origen no orgánico. Trastornos femeninos. En Tratado de Psiquitría [versión electrónica]. Recuperado de: http://www.psiquiatria.com/tratado/cap_29.pdf

miércoles, 22 de febrero de 2017

Problemas sexuales femeninos

Hace una semanas, en una entrada del blog, hablábamos sobre los problemas sexuales que pueden experimentar los hombres (ver la entrada aquí). En esta ocasión, queremos dedicar el siguiente texto a los problemas que pueden sufrir las mujeres.

Quizás hayas sentido en alguna ocasión que el sexo no es lo tuyo, que no tienes mucho interés en mantener relaciones o que aunque sí lo tienes, no consigues disfrutarlas completamente. Es posible también que hayas tenido alguna mala experiencia en este ámbito, y te de miedo volver a repetirla. Por otra parte, puede que te preocupe el hecho de sentir dolor durante las relaciones o de no conseguir alcanzar el orgasmo. Quizás tengas dudas sobre si lo que te pasa es normal, o te plantees que tu cuerpo no funciona de manera natural. Todas estas situaciones y preguntas se dan a menudo entre las mujeres, y es importante tener información fiable al respecto, ya que existen muchas creencias erróneas sobre este aspecto y pueden llevar a empeorar la situación, con la consecuente frustración, miedo, sensación de aislamiento y de incomprensión, etc. que estos problemas conllevan. 
Imagen libre de derechos
En primer lugar, debéis saber que todas las mujeres en algún momento u otro hemos pasado por situaciones similares: falta de apetito sexual, dificultad para excitarnos, imposibilidad de llegar al orgasmo, dolor, etc. En muchas ocasiones se debe al estrés, causas hormonales, problemas en la relación de pareja… Sin embargo, cuando todo esto funciona correctamente, y en una situación normal, con una pareja deseada, somos incapaces de manera reiterada de tener relaciones sexuales satisfactorias, es importante detenerse a reflexionar sobre lo que está ocurriendo. Es posible que nos encontremos ante una disfunción sexual que probablemente se solucione con la terapia psicológica adecuada. Por ello, en este momento la ayuda de un psicólogo, especialista en pareja y sexualidad, podrá resultar de gran valor. Hablamos de una disfunción sexual cuando los problemas se repiten en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75%–100%) de la actividad sexual durante al menos 6 meses y no están causados por otro tipo de problema (como la depresión, consumo de sustancias, o incluso una alteración grave de la relación con la pareja).

Las disfunciones sexuales femeninas, al igual que las masculinas, pueden ser muy variadas. Dependiendo a la fase a la que afecta podemos distinguir entre trastornos del deseo o excitación, del orgasmo y trastornos por dolor. Los trastornos del deseo provocan que tu deseo de actividad sexual disminuya o desaparezca, tus pensamientos eróticos estén prácticamente ausentes y tu cuerpo no reaccione con interés ante las invitaciones sexuales. Además, si las relaciones llegan a producirse, no experimentas placer ni sensaciones genitales agradables. En los trastornos del orgasmo aunque hay deseo y excitación, se produce un retraso marcado del orgasmo y suele ser poco intenso, o incluso nunca llegar a ocurrir. Es importante cerciorarse de que la estimulación está siendo la adecuada, ya que por ejemplo, la mayoría de las mujeres no logran alcanzar orgasmos con estimulación únicamente vaginal pero sí con otros tipos de estimulación como la clitoriana, y esto no supone ningún trastorno. Por último, en el trastorno por dolor, es habitual que sientas dolor antes, durante o después de la penetración vaginal o incluso miedo a que ésta se produzca. Es importante recordar que estas situaciones han de repetirse en la mayoría de las relaciones sexuales durante al menos 6 meses para considerar que se trata de una disfunción sexual.

Igual que en los problemas masculinos, en las mujeres la ansiedad también juega un papel fundamental, pudiendo actuar como un factor de riesgo, precipitante o de mantenimiento del problema. Veamos un ejemplo que puede explicar el funcionamiento de la ansiedad. Un día, una mujer tiene una relación sexual insatisfactoria por algún motivo: falta de deseo hacia la persona con la que tiene la relación, estar en una época de estrés, estar cansada, etc. Esto le hace sentirse mal y le surgen dudas sobre por qué no ha sido capaz de disfrutarlo. Cuando en una ocasión futura, vuelve a presentarse la oportunidad de tener relaciones, probablemente muestre menor interés, y si finalmente comienza, esté demasiado pendiente de cómo se está sintiendo, y le asaltarán pensamientos como los siguientes “no estoy lo suficientemente excitada, no estoy lubricando, no sé si voy a llegar al orgasmo, debería estar disfrutándolo más, me va a doler…”. Estos pensamientos tendrán el efecto no deseado de disminuir o impedir que la excitación y el placer se produzcan, por lo que finalmente se confirmarán sus expectativas.

Además, la información sobre la sexualidad con la que cuentan muchas mujeres es insuficiente. Es necesario conocer nuestro propio cuerpo, saber que a cada mujer le gustan diferentes cosas y cada una alcanza el orgasmo o de disfruta de forma particular, ya que cada mujer es distinta. En muchos casos, se tienen expectativas poco razonables respecto al sexo, miedos y creencias erróneas que pueden producir estos problemas. Por ello, si te has sentido identificada con alguna de las situaciones de este texto y supone un problema para ti, no dudes en consultar con un profesional. Éste ajustará tus expectativas, te dará información fiable necesaria, y analizará tu situación para buscar una solución adecuada para ti. Esto ayudará no solo a que puedas disfrutar de tus relaciones sexuales sino a que puedas sentirte mejor contigo misma y con tu relación de pareja.
Imagen diseñada por Freepik con licencia Creative Commons.
Recuerda que existe tratamiento psicológico eficaz para todos los problemas que hemos visto, por lo que si te encuentras en una de estas situaciones, solicita la ayuda de un profesional. El CPA cuenta con una Asesoría de orientación sexológica para la comunidad universitaria donde puedes demandar asesoramiento sexológico de manera gratuita y confidencial. Esperamos que te sirva de ayuda,

Cristina de la Fuente. Terapeuta del CPA. 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Problemas sexuales masculinos

La entrada de esta semana está principalmente enfocada a los hombres, aunque también será de interés para mujeres cuyas parejas o amigos puedan verse afectados por los problemas que aquí se van a tratar.

Nos estamos refiriendo a problemas de índole sexual. Es posible que últimamente, o incluso desde el principio de tu adolescencia con el despertar de tu sexualidad, hayas sentido que algo no funcionaba del todo bien. Puede ser que el sexo no te resulte atractivo, lo cual probablemente haya ocasionado conflictos con tus parejas y te haya hecho sentir “un bicho raro”.  También existe la posibilidad de que, pese a que tanto el sexo como tu compañía sexual te resultan totalmente apetecibles, cuando comienzan las caricias y el ambiente se caldea, tus genitales no responden o la erección no se mantiene lo suficiente como para completar el acto sexual, lo cual os hace sentir frustración y dudas tanto a ti como a tu pareja. De igual forma, es posible que tus encuentros sexuales terminen antes de lo que te gustaría porque no puedes evitar eyacular al poco tiempo de comenzar o, por el contrario, que tras mucho tiempo disfrutando no consigas llegar al orgasmo.

Imagen: Solominphoto con licencia Creative Commons.

Todas estas situaciones son bastante frecuentes, aunque generalmente provocan un gran malestar a los que las sufren, llegando incluso a provocar la ruptura con la pareja y el aislamiento. Pero NO hay que alarmarse: a todos los varones os ocurren de manera esporádica. El problema aparece cuando se repiten en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75%–100%) de la actividad sexual durante al menos 6 meses y no está causado por otro tipo de problema (como la depresión, consumo de sustancias, o incluso una alteración grave de la relación con la pareja). En estos casos se puede hablar de una disfunción sexual y la ayuda de un profesional será la mejor manera de resolverlo.

Las disfunciones sexuales masculinas pueden ser muy variadas. Dependiendo a la fase a la que afecta podemos distinguir entre trastornos del deseo, de la excitación o del orgasmo. Los trastornos del deseo provocan que tu deseo de actividad sexual disminuya, pierdas el interés en tus fantasías y tus pensamientos eróticos estén casi ausentes. Los trastornos de la excitación (disfunción eréctil) impiden que consigas una erección, que la mantengas, o que alcance la suficiente rigidez como para poder completar la relación sexual. Los trastornos del orgasmo pueden ser de dos clases: en la eyaculación retardada se produce un retraso marcado o ausencia de la eyaculación; mientras que en la eyaculación precoz la eyaculación se produce   aproximadamente en el minuto siguiente a la penetración vaginal y antes de que lo desees. Es importante recordar que estas situaciones han de repetirse en la mayoría de las relaciones sexuales durante al menos 6 meses para considerar que se trata de una disfunción sexual.

La ansiedad juega un importante papel en todos los trastornos sexuales, pudiendo actuar como un factor de riesgo, precipitante o de mantenimiento del problema. Tomemos por ejemplo el caso de la disfunción eréctil por ser de los más estudiados y muy clarificador. En alguna ocasión, ocurre una pérdida de la erección natural debida al cansancio, el estrés o a cualquier otro motivo. Esta pérdida de la erección, totalmente ocasional, preocupa a la persona creyendo que algo le pasa y generándole miedo ante la posibilidad de que vuelva a ocurrir. Cuando pasado un tiempo, se presenta la posibilidad de volver a tener una relación sexual, el miedo y las dudas asaltan a la persona generándole ansiedad. Esto tendrá al hombre nervioso durante la relación sexual, estando más pendiente de intentar mantener la erección y de “estar a la altura” que de los estímulos eróticos que están ocurriendo (la otra persona desnuda, caricias, sensaciones, etc.). Así, la propia ansiedad finalmente provocará la pérdida de la erección, lo cual confirma sus expectativas negativas y realimenta los factores de mantenimiento: culpa, miedo, baja autoestima, ansiedad…

Lo mismo ocurre en los demás tipos disfunciones. De igual forma, ciertas ideas o miedos irracionales (necesidad de “dar la talla”, miedo a dejar embarazada a la mujer, miedo a perder el control) o un deterioro del autoestima pueden provocar o mantener estos problemas.

La buena noticia es que existe tratamiento psicológico eficaz para todos ellos, por lo que si te encuentras en una de estas situaciones, no lo dudes y solicita la ayuda de un profesional. El CPA cuenta con una Asesoría de orientación sexológica para la comunidad universitaria donde puedes demandar asesoramiento sexológico de manera gratuita y confidencial. Esperamos que te sirva de ayuda.

 
Imagen: Bartflickr con licencia Creative Commons.

Artículo redactado por Cristina de la Fuente, terapeuta del CPA.


lunes, 29 de junio de 2015

Asertividad sexual, un predictor de satisfacción sexual



Foto: yutaka seki, con licencia creative commons

La asertividad sexual es la capacidad para iniciar la actividad sexual, rechazar la actividad sexual no deseada, así como negociar las conductas sexuales deseadas, el empleo de métodos anticonceptivos y los comportamientos sexuales más saludables.

Este tipo de asertividad está relacionada con la asertividad social, y de la misma forma puede aprenderse y entrenarse. No se ha encontrado ninguna relación con variables de tipo fisiológico como por ejemplo, los niveles hormonales. Esto implica que conseguir unos niveles elevados de asertividad sexual está al alcance de cualquier persona.

lunes, 17 de marzo de 2014

El mantenimiento del deseo a largo plazo

Fuente fotografía: Everystockphoto (autor: Palla)
“No se desea todo lo que se ama, ni se ama todo lo que se desea” Miguel de Cervantes

Fueron felices y comieron perdices. ¿Y ya está?, ¿no nos cuentan nada más?, queremos saber qué pasa después, ¿cómo esa pareja que, por lo general ha sufrido mucho a lo largo de la película o del cuento para conseguir a su amado o a su amada, es capaz de tener una relación duradera y gratificante?. Y sí, queremos saber más, también nos preguntamos ¿cómo serán los encuentros eróticos de esa pareja después de los primeros meses de relación?, ¿qué ocurre cuando la fase intensa del enamoramiento termina y el deseo fogoso inicial desaparece?, ¿la intimidad que se crea en las fases posteriores garantiza la satisfacción en el terreno erótico?... parece que no siempre es así.

Bien, en esto precisamente es en lo que nos vamos a centrar, ¿cómo dos personas que deciden estar en una relación de pareja pueden mantener el deseo erótico a largo plazo?, ¿qué ingredientes básicos hacen falta para cuidar de manera adecuada el deseo?

lunes, 3 de marzo de 2014

Y los niños, ¿para cuándo?


El problema de la infertilidad está adquiriendo una presencia cada vez mayor en las sociedades desarrolladas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la infertilidad afecta a más de ochenta millones de parejas en todo el mundo. O lo que es lo mismo, aproximadamente 15 de cada 100 parejas no logran la fertilidad o no pueden llevar a cabo un embarazo a término (Flores, Jenaro y Moreno, 2008; Matorras, 2011; SEF, 2011).

jueves, 14 de febrero de 2013

Más conciencia en el uso de métodos anticonceptivos

Fuente: jppi
El preservativo es cada vez más querido. Se le elige, se sabe de sus consecuencias, positivas y su uso está más y más interiorizado por parte de jóvenes y adultos. Su uso no interfiere en la calidad de las relaciones sexuales ni en la satisfacción, según datos de diferentes estudios. Con matices y excepciones, parece que algo está cambiando, aunque "todavía falta mucho por andar", dicen los expertos.


lunes, 28 de enero de 2013

Sexo en personas con lesión medular

Fuente:

Priestess-Shizuka

¿Por qué pensamos que las personas discapacitadas, como los parapléjicos o tetrapléjicos, no tienen derecho a disfrutar del sexo? Ellos también pueden practicar, sentir e incluso tener una erección. Solos, acompañados o con la ayuda de juguetes eróticos especiales, la capacidad de tener una vida sexual va mucho más allá de la discapacidad: el sexo nace con nosotros, y muere con nosotros.



viernes, 4 de enero de 2013

Revelar la conducta bisexual

Fuente: Patrick Doheny

Los hombres bisexuales son más propensos a ocultar su orientación sexual que los hombres homosexuales. En el primer estudio que examina la salud mental de esta población, los investigadores de la Escuela Mailman de salud pública de la Universidad de Columbia, han encontrado que una mayor ocultación de la conducta homosexual se asocia con más síntomas de depresión y ansiedad.