El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

Los comentarios enviados por la comunidad serán sometidos a un proceso de moderación antes de ser publicados.

Mostrando entradas con la etiqueta terapia sexual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terapia sexual. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de octubre de 2017

¿Qué es la anorgasmia?


Fotografía: Virginia Wonka, con licencia Creative Commons

Hace unos meses publicamos una entrada en la que revisábamos distintos problemas sexuales femeninos (ver entrada aquí). Esta semana, queremos dedicar nuestra publicación a hablar sobre una de las disfunciones sexuales más frecuentes entre las mujeres – la anorgasmia femenina.

Pero, ¿qué es la anorgasmia? El concepto se define como un retraso o ausencia de orgasmo, habiendo experimentado previamente la mujer tanto el deseo como la excitación. Además, el problema debe persistir durante un mínimo de 6 meses. Entre la población femenina, la anorgasmia la experimenta un 16% - 30% de las mujeres. No obstante, la dificultad para alcanzar el orgasmo es un problema tan frecuente que todas, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado (o experimentaremos) dificultades para lograrlo, pese a que no pueda clasificarse como una disfunción sexual.

Cuando hablamos del orgasmo (o falta de éste), a menudo lo asociamos con el coito. Sin embargo, tanto la anorgasmia como cualquier otra disfunción sexual no tiene por qué referirse únicamente a las relaciones sexuales mantenidas en pareja, ya que también hablamos de anorgasmia cuando la mujer que es incapaz de alcanzar el orgasmo durante la masturbación. Por otra parte, puede darse el caso de que la mujer nunca haya experimentado un orgasmo o que el problema se limite a un contexto más concreto (por ejemplo, la pareja actual).

En la publicación anterior mencionamos la importancia del papel que juega la ansiedad en la aparición o en el mantenimiento de los problemas sexuales. También presentamos un ejemplo de cómo una sola relación sexual insatisfactoria, a causa de la ansiedad generada y la indiscutible influencia de los pensamientos anticipatorios, puede convertirse en un problema. No obstante, aunque la ansiedad sea un factor cuya influencia parece irrefutable, existen otras variables que determinan el desarrollo o la gravedad de la anorgasmia.

Algunos de estos factores de carácter social serían:
  • La educación recibida por parte de la familia o la escuela: si la mujer ha crecido en un ambiente, donde lo relacionado con el sexo se consideraba un tema tabú o incluso una conducta inapropiada, es más probable que se muestre inhibida, avergonzada o incluso culpable, lo cual dificultará que disfrute de las experiencias sexuales y alcance el orgasmo.
  • La religión – sería un factor directamente relacionado con el punto anterior. Al ser el sexo un comportamiento castigado por algunas religiones, una mujer creyente que disfruta de las conductas sexuales satisfactorias podría desarrollar el sentimiento de culpabilidad así como ocultar dichas prácticas ante el colectivo religioso al que pertenece, aumentando así la sensación de estar cometiendo un pecado.
  • La desinformación – aunque estemos avanzando mucho en este sentido gracias a las charlas informativas y talleres realizados en los colegios, todavía queda mucho camino por recorrer. Se enfatiza sobre todo la importancia de las conductas sexuales seguras como el uso de los anticonceptivos, pero raramente se aborda la satisfacción de uno con dichas conductas o la necesidad de auto-conocimiento, de la aceptación de nuestro cuerpo o de una actitud respetuosa hacia las preferencias sexuales de los demás – reflexiones imprescindibles para disfrutar de una vida sexual plena.
  • Los intereses de las industrias “eróticas”– los macronegocios del sector (por ejemplo, el mundo de la pornografía) han contribuido en la aparición de algunos estereotipos, como el varón sexualmente hiperactivo o la mujer multi-orgásmica, que al no ajustarse a la realidad y crear falsas expectativas, a menudo acaban desencadenando en conflictos inter e intra personales.
La influencia de la sociedad parece jugar un papel incuestionable en la generación de ciertos problemas sexuales. Todavía demasiadas mujeres tenemos un concepto negativo de nosotras mismas por no parecernos a las celebrities que admiramos en las portadas de las revistas, nos sentimos culpables por haber mantenido relaciones sexuales con “demasiadas” parejas o por vergüenza jamás hemos explorado nuestro cuerpo para descubrir nuestras necesidades, tanto para satisfacerlas nosotras mismas como para transmitírselas a nuestro compañero/a sexual.

A menudo nos olvidamos de que la sexualidad es algo íntimo y privado, es diferente en cada individuo y cada uno la disfruta a su manera. El sexo, sea en pareja o en solitario, no es una obligación ni hay maneras correctas o incorrectas de vivirlo. 
Fotografía: Virginia Wonka, con licencia Creative Commons

A lo largo de este curso iremos retomando la temática de los problemas de carácter sexual, tanto femeninos como masculinos. Así que, si te interesa el tema, te animamos a que sigas nuestro blog y estés pendiente de nuestras próximas publicaciones. También puedes revisar las entradas anteriores que tratan al respecto, como la mencionada al principio. Además, estaríamos encantados de leer en los comentarios las sugerencias sobre los temas relacionados que te gustaría encontrar en las futuras publicaciones de nuestro blog.  

¿Te has sentido identificada al leer esta entrada, o estás pasando por cualquier otra dificultad en el ámbito de tu vida sexual? Recuerda que la terapia psicológica puede ayudar en este tipo de problemas. En el CPA tenemos una Asesoría de orientación sexológica gratuita y confidencial que atiende consultas sobre cualquier aspecto de la sexualidad. Para más información podéis consultar la siguiente página (apartado de asistencia y servicios): https://www.uam.es/centros/psicologia/paginas/cpa/paginas/

Kaja Chmielowiec – Terapeuta del CPA

Bibliografía recomendada:

Navarro, Y. y Torrico, E. (2005). Trastorno orgásmico femenino. Psiquiatría Noticias, 7, 27-32
Farré, J. M. y Lasheras, M. G. (2008). Disfunciones sexuales de origen no orgánico. Trastornos femeninos. En Tratado de Psiquitría [versión electrónica]. Recuperado de: http://www.psiquiatria.com/tratado/cap_29.pdf

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Problemas sexuales masculinos

La entrada de esta semana está principalmente enfocada a los hombres, aunque también será de interés para mujeres cuyas parejas o amigos puedan verse afectados por los problemas que aquí se van a tratar.

Nos estamos refiriendo a problemas de índole sexual. Es posible que últimamente, o incluso desde el principio de tu adolescencia con el despertar de tu sexualidad, hayas sentido que algo no funcionaba del todo bien. Puede ser que el sexo no te resulte atractivo, lo cual probablemente haya ocasionado conflictos con tus parejas y te haya hecho sentir “un bicho raro”.  También existe la posibilidad de que, pese a que tanto el sexo como tu compañía sexual te resultan totalmente apetecibles, cuando comienzan las caricias y el ambiente se caldea, tus genitales no responden o la erección no se mantiene lo suficiente como para completar el acto sexual, lo cual os hace sentir frustración y dudas tanto a ti como a tu pareja. De igual forma, es posible que tus encuentros sexuales terminen antes de lo que te gustaría porque no puedes evitar eyacular al poco tiempo de comenzar o, por el contrario, que tras mucho tiempo disfrutando no consigas llegar al orgasmo.

Imagen: Solominphoto con licencia Creative Commons.

Todas estas situaciones son bastante frecuentes, aunque generalmente provocan un gran malestar a los que las sufren, llegando incluso a provocar la ruptura con la pareja y el aislamiento. Pero NO hay que alarmarse: a todos los varones os ocurren de manera esporádica. El problema aparece cuando se repiten en casi todas o todas las ocasiones (aproximadamente 75%–100%) de la actividad sexual durante al menos 6 meses y no está causado por otro tipo de problema (como la depresión, consumo de sustancias, o incluso una alteración grave de la relación con la pareja). En estos casos se puede hablar de una disfunción sexual y la ayuda de un profesional será la mejor manera de resolverlo.

Las disfunciones sexuales masculinas pueden ser muy variadas. Dependiendo a la fase a la que afecta podemos distinguir entre trastornos del deseo, de la excitación o del orgasmo. Los trastornos del deseo provocan que tu deseo de actividad sexual disminuya, pierdas el interés en tus fantasías y tus pensamientos eróticos estén casi ausentes. Los trastornos de la excitación (disfunción eréctil) impiden que consigas una erección, que la mantengas, o que alcance la suficiente rigidez como para poder completar la relación sexual. Los trastornos del orgasmo pueden ser de dos clases: en la eyaculación retardada se produce un retraso marcado o ausencia de la eyaculación; mientras que en la eyaculación precoz la eyaculación se produce   aproximadamente en el minuto siguiente a la penetración vaginal y antes de que lo desees. Es importante recordar que estas situaciones han de repetirse en la mayoría de las relaciones sexuales durante al menos 6 meses para considerar que se trata de una disfunción sexual.

La ansiedad juega un importante papel en todos los trastornos sexuales, pudiendo actuar como un factor de riesgo, precipitante o de mantenimiento del problema. Tomemos por ejemplo el caso de la disfunción eréctil por ser de los más estudiados y muy clarificador. En alguna ocasión, ocurre una pérdida de la erección natural debida al cansancio, el estrés o a cualquier otro motivo. Esta pérdida de la erección, totalmente ocasional, preocupa a la persona creyendo que algo le pasa y generándole miedo ante la posibilidad de que vuelva a ocurrir. Cuando pasado un tiempo, se presenta la posibilidad de volver a tener una relación sexual, el miedo y las dudas asaltan a la persona generándole ansiedad. Esto tendrá al hombre nervioso durante la relación sexual, estando más pendiente de intentar mantener la erección y de “estar a la altura” que de los estímulos eróticos que están ocurriendo (la otra persona desnuda, caricias, sensaciones, etc.). Así, la propia ansiedad finalmente provocará la pérdida de la erección, lo cual confirma sus expectativas negativas y realimenta los factores de mantenimiento: culpa, miedo, baja autoestima, ansiedad…

Lo mismo ocurre en los demás tipos disfunciones. De igual forma, ciertas ideas o miedos irracionales (necesidad de “dar la talla”, miedo a dejar embarazada a la mujer, miedo a perder el control) o un deterioro del autoestima pueden provocar o mantener estos problemas.

La buena noticia es que existe tratamiento psicológico eficaz para todos ellos, por lo que si te encuentras en una de estas situaciones, no lo dudes y solicita la ayuda de un profesional. El CPA cuenta con una Asesoría de orientación sexológica para la comunidad universitaria donde puedes demandar asesoramiento sexológico de manera gratuita y confidencial. Esperamos que te sirva de ayuda.

 
Imagen: Bartflickr con licencia Creative Commons.

Artículo redactado por Cristina de la Fuente, terapeuta del CPA.