El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

lunes, 16 de junio de 2014

Amores que matan

En una entrada anterior de nuestro blog estuvimos comentando algunos aspectos sobre la violencia contra la mujer. Desde el CPA, consideramos que es un tema de gran importancia, y por ello, queremos ampliar la información que hemos proporcionado anteriormente.
Como ya citamos el 25 de noviembre pasado, “preocupan especialmente los últimos datos obtenidos acerca del aumento de este tipo de violencia en mujeres cada vez más jóvenes”, por ello queremos enfocar la entrada de esta semana específicamente a las mujeres adolescentes y jóvenes.


Definición de violencia contra la mujer y maltrato psicológico
Según la organización de las Naciones Unidas, la violencia contra la mujer “es todo acto, omisión, conducta dominante o amenaza que tenga o pueda tener como resultado el daño psicológico, físico o sexual de la mujer” (Declaración sobre la Violencia contra la Mujer, 1991).

Por otra parte, el maltrato psicológico en la pareja se entiende como “la creación de una situación habitual estresante y destructiva cargada de inestabilidad emocional que no permite a la persona sometida a las misma el libre desarrollo de su personalidad. En definitiva, pudiendo tomar como forma a través de acoso, presión, humillación, explotación y/o intimidación creadas deliberadamente por un miembro de la pareja sobre la otra persona de forma asimétrica, con el propósito de controlar su conducta y satisfacer sus propias demandas, aunque esto no sea reconocido como tal ni por quien lo comete ni por la propia víctima” (Comisión de Profesionales de la Psicología Especialistas en Violencia de Género de Instituciones Públicas de Málaga, 2004).

Conductas típicas de maltrato en el noviazgo
Para ayudar a identificar todas las conductas de maltrato verbal, emocional y psicológico  en una relación de pareja, especialmente en el noviazgo, vamos a describir los principales comportamientos que pueden manifestarse en las relaciones de pareja en la juventud (Ferreira, 1992):

-        El novio que maltrata no acepta que su pareja tenga secretos, quiere conocerlo todo de ella, saber todos sus pensamientos, exige explicaciones por todo y trata de controlar todo lo que ella haga.
-        Quiere saber con todo detalle dónde va, los sitios donde ha estado, a quiénes se encontró o fue a ver, los horarios y el tiempo que estuvo en cada sitio, el tiempo que estará fuera y cuándo volverá, comprobándolo con insistentes llamadas al móvil o yendo al lugar donde suponga que esté su pareja.
-        Permanentemente controla, critica y trata de cambiar la forma de vestir, maquillarse, hablar y comportarse de ella.
-        Establece prohibiciones y amenazas sobre los estudios, el trabajo, aficiones, hábitos y costumbres, actividades, relaciones y comportamientos de su novia.
-        Es muy crítico con los familiares, vecinos, amistades, compañeros y compañeras de estudios o de trabajo, siendo muy desconfiado con estas personas y necesitando imperiosamente conocerlas para saber quiénes son y cómo son.
-        Se enfada fácilmente, provocando discusiones o escándalos tanto en privado como en público por algo que ella u otras personas relacionadas hayan dicho o hecho.
-        Con frecuencia, da plantones a su pareja en citas o celebraciones, no queriendo dar explicaciones por ello o enfadándose además si se le piden.
-        No suele decir lo que piensa, pero exige que ella lo adivine y que sepa cómo actuar aunque no le comente nada.
-        En ocasiones se muestra muy autoritario, dando todo tipo de órdenes y queriendo que se cumplan de inmediato. En otras ocasiones, se comporta de forma hostil y huraña, aun consiguiendo lo que desea.
-        Se frustra muy fácilmente cuando algo no sale como él quiere.
-        Culpabiliza a su pareja de todo lo que le contraria, llegando a tratar de convencerla, para lo que insistirá cambiando cómo fueron los hechos y mostrándose muy insistente hasta que lo consigue.
-        Nunca acepta reconocer su parte de responsabilidad en la relación ni por cualquier fallo que ocurriera. No reconoce nunca sus errores ni pide disculpas por nada.
-        Compara negativamente con frecuencia a su pareja con otras chicas o amistades, desvalorizándola y haciéndola sentir sin autoestima.
-        Fija continuamente obligaciones, órdenes y reglas en la relación (horarios, actividades, conductas…) de forma unilateral y sin contar con su acuerdo.
-        Se comporta con doble moral (“haz lo que yo te digo pero no lo que yo hago”), reservándose por tanto el derecho exclusivo de hacer cosas que no deja hacer a su pareja.
-        Obliga a su novia a que le dé la razón en todo y se una a él en cualquier enfrentamiento con otras personas, incluso sin ninguna justificación.
-        Si ella discrepa de él, le recrimina que sus amistades o familiares le “comen el coco” o le “calientan la cabeza”, o piensa que los demás quieren terminar su relación porque les tienen envidia.
-        Amenaza a su novia con dejarla si no hace todo lo que él quiere, y le dice que será muy infeliz sola o sin él.
-        Trata de producir lástima, haciéndose la víctima y justificándose en una supuesta infancia desdichada, para así no responsabilizarse de lo que hace.
-        Evita hacer planes de futuro y tampoco se esfuerza en la mejora de la relación, por lo que no realiza acuerdos con su pareja.
-        Se muestra exigente requiriendo cariño, mimos, atención y regalos, pero siendo muy poco dado a corresponder en igual proporción.
-        Exige que le acepten tal cual se comporta, aunque se muestra agresivo si su novia le comenta que algo no le ha gustado de su comportamiento o bien que él le haya hecho sentirse mal.
-        Casi nunca valora positivamente lo que ella hace, y tampoco reconoce las cualidades ni aprueba los logros personales de su pareja.
-        Es poco sociable,  aislándose y mostrándose hostil con los amigos y familiares de su novia aunque, sin embargo, muchas veces sí quiere que ella acepte a los suyos.
-        Se muestra suspicaz, desconfiando de lo que se diga sobre él. Se enfada enseguida y da lugar a malentendidos, malinterpretando las intenciones de las demás personas pensando que le tienen manía o pretenden hacerle mal.
-        Pone a prueba a su novia para tratar de comprobar si le engaña, oculta algo, miente, quiere, es fiel… Aunque para ello recurra a todo tipo de trucos, estratagemas o tácticas retorcidas.
-        Es caprichoso, voluble, contradictorio y cambiante, al tiempo que recuerda con frecuencia que nadie le va a dominar.
-        No quiere dialogar ni hablar sinceramente cuando hay discusiones, desacuerdos o conflictos en la pareja.
-        Provoca en ocasiones a su novia, coqueteando de forma clara con otras chicas en reuniones y fiestas o incluso a escondidas.
-        Muchas veces se comporta encantador y simpático con las demás personas pero sin embargo, con ella se muestra autoritario.
-        Toma las decisiones en la pareja por su cuenta, sin preguntar su opinión ni consultar, incluso en cuestiones que le atañen a ella sola.
-        Promete cambiar cuando se le dice que lo hace mal pero nunca llega a hacerlo, aunque reiteradamente vuelve a prometer que cambiará, más aún si ella le dice que va a dejar la relación.
-        Cree que las mujeres son inferiores a los hombres, y que por ello deben obedecerles. Aunque no lo diga se comporta de acuerdo con esta idea.
-        Para obligarla a tener relaciones sexuales cuando él desea, usa toda clase de reproches y argumentos.
-        Habla mal de las mujeres en general, burlándose de ellas, haciendo chistes ofensivos y diciendo cómo debe ser ella para ser diferente a las demás y así ser aceptada por él.
-        Puede ser puntual con otras personas o en sus horarios de estudios o laborales, pero con ella es descuidado, irresponsable… Llegando tarde, olvidando las citas o no cumpliendo lo prometido.
-        Banaliza o se toma todo a broma para encubrir sus fallos y lo que dejó de hacer, enfadándose si se le recrimina por ello.
-        Usa datos del pasado de su novia o de las relaciones anteriores de ella para hacerle reproches, acusarla, desconfiar de ella e incluso para tratar de desprestigiarla ante las demás personas.
-        Repite y exagera defectos de su novia para quitarle valor, culpabilizarla y volverla más dependiente.
-        Deja de hablarle, no contesta cuando ella lo hace, y desaparece sin aviso durante varios días sin darle explicaciones cuando regresa; todo ello como modo de hacerle ver su enfado tras una discusión o contrariedad.
-        En ocasiones se comporta condescendiente y magnánimo para hacer sentir inferior a su novia y tratar de convencerla de que depende de él para todo.
-        No le muestra atención ni la valora, pero con prepotencia le dice que sabe más que ella, que vale más o que tiene mucha más experiencia.
-        Su comportamiento es de tipo protector y paternal para decidir por ella (“yo sé lo que es lo mejor para ti”, “hago lo mejor para ti”, “decido lo mejor para ti misma”…), pero en realidad todo lo hace “para sí mismo”.
-        Se irrita ante cualquier contrariedad, produciendo estallidos de violencia, aunque cuando se le pasa continúa como si no hubiera ocurrido nada, dejando a las demás personas sorprendidas y desorientadas.
-        Ante los enfados de ella, reacciona burlándose y desprestigiándola.
-        Acusa injustificadamente a su novia de coquetear, salir con otros hombres, tener otra pareja o tener relaciones sexuales con otros chicos.
-        Mezcla el afecto con las discusiones, por lo que le dice que si ella no está de acuerdo con él no podrá seguir queriéndola.
-        Da mucha más importancia siempre a lo que le pasó a él que a lo que pueda haberle ocurrido a ella, sea lo que sea.
-        La llama con nombres, apodos, diminutivos o palabras que a ella le desagradan para así disminuirla o ridiculizarla.
-        Tiene antecedentes de conductas antisocialesproblemas judiciales pendientes por antecedentes policiales, o ha estado metido en asuntos turbios nunca aclarados realmente y de los cuales no quiere hablar, o culpa a cualquier otra persona sin asumir su responsabilidad.
-        Con algunas de sus anteriores parejas se comportó de forma agresiva o violenta, aunque él lo niega o culpabiliza de todo a ellas.
-        Se comporta convencido de que sus estudios, trabajo, negocios, obligaciones, propiedades, familia, relaciones y vida son muchísimo más importantes que los de las demás personas, por lo que exige a su novia que se adapte a todos ellos.
-        Habla de forma agresiva, empleando expresiones violentas y vulgares (“le parto la cara”, “me hace caso o le hundo”, “te reviento como no me obedezcas”, “no me importa darte una paliza”…). La frecuente violencia verbal suele anteceder y pronosticar a corto y medio plazo violencia física.
-        Puede expresar prejuicios raciales, sexuales, religiosos, clasistas y políticos, justificándolos con radicalismo, agresividad, de forma apasionada, impetuosa y colérica, mostrando fanatismo.
-        Es desconsiderado y violento cuando mantiene relaciones sexuales, enfadándose mucho si ella no lo desea.
-        Se muestra impulsivo e intolerante en las relaciones afectivas, imponiendo su voluntad en la sexualidad sin respetar para nada los deseos o necesidades emocionales o afectivo-sexuales de su pareja.
-        Al menos alguna vez ha arrojado un objeto a su pareja para hacerle daño, le ha dado empujones, bofetadas, ha pegado puñetazos, golpeado con algún objeto, retorcido el brazo, apretado el cuello, tirado del pelo o dañado con algún arma.

Cuándo es necesario solicitar ayuda psicológica especializada
Cuando te encuentras sufriendo malos tratos por parte de tu pareja y, después de un tiempo más o menos largo sumida en esa relación violenta, comienzas a darte cuenta de que lo que te ocurre no es lo normal en una pareja sana y sospechas que puedes estar siendo víctima de maltrato, ya has dado un gran paso al empezar a ser consciente de la verdadera situación que sufres. Sólo entonces estás en las condiciones mínimas imprescindibles para poder solicitar orientación individualizada y ayuda especializada frente al maltrato.

¿Qué hacer cuando una hija no se considera todavía no se considera maltratada?
En estos casos es preferible evitar tratar de convencer a toda costa a la joven que está en una relación violenta, y menos aún empeñarse en que sea ella misma quien consulte a los servicios de ayuda. Será mucho mejor que los padres o hermanos/as mayores, acompañados de alguna persona de confianza e influencia sobre su hija, consulten con profesionales especializados en atención a chicas jóvenes que sufren malos tratos en la pareja.
Tampoco se debe desdeñar la gran importancia que esta persona de confianza puede llegar a tener sobre la joven para lograr poco a poco la toma de conciencia de la situación real, y posteriormente, poder acompañarla al centro especializado para que inicie la ayuda profesional más adecuada.

La necesaria participación voluntario de la joven que es víctima de malos tratos.
La ayuda y protección no debe anular el protagonismo de la joven en su propia vida, ya que, lejos de volverla dependiente, se deberá favorecer su fortalecimiento personal para hacer frente a la situación, capacitarla para que decida por sí misma, tome sus decisiones personales, las ponga en práctica y valore sus actuaciones; todo ello respetando su individualidad y su propio proceso personal con su ritmo de evolución y el tiempo que precise.

Aprovechamiento de las capacidades y habilidades personales de la joven.
No hay que menospreciar las potenciales capacidades de la joven, ya que en cualquier caso le han permitido hasta ahora hacer frente de alguna manera a la situación de maltrato en la pareja, aunque no haya sido suficientemente exitosa.

Reacciones normales de la joven ante una situación de maltrato.
Lo que desde fuera de la situación nos puede parecer exagerado, que son reacciones extrañas o equivocadas de la víctima, en realidad no son sino las normales formas disfuncionales que ha logrado desarrollar ante las anormales situaciones de maltrato.
En cierto modo, el proceso vivido por la víctima es similar al que sufre cualquier persona que sea captada por una secta (captación, desestructuración, programación y “congelamiento”). Cuando llega a pedir ayuda está bloqueada emocional y conductualmente en mayor o menor medida, al mismo tiempo que sufre los efectos del proceso descrito.
La mejor forma de superar las secuelas de los malos tratos comienza siendo consciente de ellos, conociendo las condiciones y obstáculos existentes en la relación violenta, desarrollando actitudes, capacidades y conductas positivas para la superación personal; todo ello desde el máximo respeto por las acciones que realiza la víctima para convertirse finalmente en superviviente.

¿Por qué solicitar ayuda psicológica especializada?
Como ya hemos comentado anteriormente, cuando por fin se es consciente de estar inmersa en una relación violenta, es el momento inicial ideal que posibilita el comienzo de la ayuda especializada.
En esos momentos, la víctima siente inseguridad personal tanto psicológica como física, causada por el reiterado maltrato a lo largo del proceso de evolución en la pareja, especialmente más grave y consciente si ha habido frecuentes reincidencias en forma de amenazas de muerte, lesiones físicas y destrucción de propiedades.
También percibe la sensación de pérdida de control sobre su propia vida al estar limitada y condicionada por las imposiciones de él, coartando su libertad personal de forma cotidiana y continua.
Sentirse fracasada, muy mal consigo misma, indefensa y temerosa ante cada nuevo día o desesperanzada ante el futuro son algunas de las situaciones que pueden empujar a la víctima a solicitar apoyo externo.
Atreverse a plantearse el dejar una relación violenta es un proceso largo y difícil, aunque posible, y más exitoso si la joven es ayudada por buenos profesionales.
En cualquier caso, habrá que transmitir que ella es y debe ser la principal protagonista de su vida, que debe ser quien de forma autónoma e independiente dirija su itinerario vital, y que ello le será posible a través de un proceso de toma de poder y fortalecimiento personal para lo cual asumirá su responsabilidad individual hacia la optimización o mejora continua, que requerirá de una actitud activa y positiva, siendo el papel de los profesionales ayudantes facilitar su propio proceso personal, todo ello desde la cercanía, la calidez y la empatía.

Etapas y fases de la intervención psicológica de ayuda y apoyo emocional.
Las principales etapas o fases que se abordarán durante el tratamiento psicológico con profesionales especializados son las siguientes:

1.   Detección de la situación de violencia de género que sufre la persona: este primer paso es imprescindible para poder iniciar el proceso de recuperación del maltrato.
2.   Asunción como víctima de la situación de violencia a partir de la explicación profesional de lo que ocurre en la situación de maltrato. Se trata de que la persona asuma la problemática para poder empezar a trabajar en su recuperación emocional.
3.   Reducción de riesgos de la situación concreta de maltrato de pareja, con la finalidad de disminuir tanto la probabilidad del maltrato como su gravedad. Para ello, se recurre a diversas estrategias complementarias:
a)   Diseño del plan personalizado de seguridad vital.
b)   Dinamización de recursos externos necesarios.
c)   Desarrollo de las actuaciones del plan de acción y seguimiento.
4.   Extensión a la vida cotidiana de las mejoras realizadas: optimizando la calidad de vida personal mediante las siguientes estrategias:
a)   Presentación y valoración de opciones.
b)   Analizar y priorizar las alternativas de solución.
c)   Elaborar planes de actuación y metas futuras a conseguir.
d)   Solucionar problemas sin resolver con nuevos métodos.
e)   Posibilitar y fomentar el enfoque y estilo de vida positivos.
5.   Fortalecimiento personal y reducción de las secuelas. Además del aumento de la capacitación personal para hacer frente a la situación problemática, también se realizará el análisis de la propia pareja para valorar personalmente si se quiere continuar con la relación o terminarla mediante alternativas necesarias.
6.   Normalización de la autonomía de la mujer, ya que el objetivo fundamental de la ayuda psicológica especializada debe ser la total normalización de la vida independiente de la mujer. Para que esto sea posible, la antes víctima y ahora ya superviviente, debe estar en condiciones óptimas de analizar la relación donde sufrió control, abuso, dominio y violencia; pudiéndose desvictimizar y dejando de vivir como tal para restablecer su autonomía e independencia personales, así como haber mejorado su poder personal para dirigir su propia vida y lograr el máximo bienestar personal.

Volver a vivir sin malos tratos.
Para terminar la entrada, nos gustaría enviar un mensaje de apoyo en la gran lucha de tantas mujeres para salir de una relación de maltrato, para superar el sufrimiento producido por la violencia de género.

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda
y se calle el viento
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
no te rindas,
porque lo has querido y porque te quiero,
porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto.
Recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos.
Desplegar las alas
e intentar de nuevo
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás sola, porque yo te quiero.
Mario Benedetti


Artículo de Teresa Lozano (Terapeuta del CPA).


Bibliografía
Ferreira, G. B. (1992). Hombres violentos, mujeres maltratadas. Aportes a la investigación y tratamiento de un problema social. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

Gálligo, F. (2009). SOS… Mi chico me pega pero yo le quiero. Cómo ayudar a una chica joven que sufre malos tratos en su pareja. Madrid: Pirámide.



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