El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

Los comentarios enviados por la comunidad serán sometidos a un proceso de moderación antes de ser publicados.

lunes, 22 de octubre de 2018

Inteligencia emocional… 5 pautas que te ayudarán a vencer la pereza


Fotografía de: Naiara Matesanz
 
  Las emociones son herramientas útiles para la supervivencia y por lo tanto están conectadas a nuestras necesidades fundamentales. Todas las emociones que sentimos nos informan acerca de algo, aunque no sepamos interpretar correctamente las señales que nos ofrecen. La pereza es un estado que nos genera emociones negativas y el ser humano debe enfrentarse a ella muchas veces a lo largo de la vida. Esa pereza puede ser vivida como una sensación de cansancio, de desgana y cuando se instaura nos acompaña en nuestras actividades cotidianas. 

   Lo primero que debemos hacer al mirarnos en el espejo de nuestras emociones es entender que hay detrás de éstas, el “para qué” y “por qué” estoy sintiendo esto. De este modo, la pereza no es una excepción y primero debemos comprender por qué hemos perdido la motivación que nos empujaba hacia nuestros objetivos.

-          - Factores más frecuentes que determinan la pereza

Falta de autoeficacia, hace referencia a cuando dejamos de vernos como personas capaces y eficaces a la hora de abordar las tareas que nos incumben, comenzamos a valorarnos negativamente en la ejecución de las responsabilidades cotidianas, y dejamos de sentirnos útiles y dificultando la motivación que necesitamos para empezar las tareas.

Miedo al fracaso, la angustia cuando no alcanzamos las expectativas al enfrentamos a las tareas rutinarias y el miedo a fracasar en nuestros objetivos provoca que la ansiedad se convierta en nuestra compañera de viaje.

Falta de apoyo emocional, si nuestro entorno deja de apoyarnos en nuestras labores, es probable que dejemos de sentir calidez y comprensión; y si por el contrario, estas son estas son sustituidas por desinterés o críticas, puede surgir esta desmotivación y pereza hacia las responsabilidades diarias. 

Pérdida de valores, cuando los propósitos vitales que nos impulsan se diluyen en la rutina y el funcionamiento automático del día a día llega un momento en que las metas hacia las que uno se dirigía se han perdido y la ilusión que antes nos empujaba hacia la acción ya no está presente. 


-          - Algunos pautas para vencer la pereza.

  Antes de comenzar con algunos consejos para enfrentarnos a la pereza debemos tener clara la idea de que queremos superarla. No debemos pretender realizar las tareas de forma perfecta, siendo lo más productivos y eficaces que podamos. Resulta muy importante mantener presente esta idea, porque la autoexigencia de hacerlo perfecto impide avanzar hacia los pasos que sugerimos a continuación. Nuestro objetivo es movilizarnos.

1.      Haz una lista de las tareas pendientes. Cuando estamos desmotivados se nos acumula trabajo. Al enfrentarnos al montón de tareas pendientes sentimos  malestar, que se va incrementando conforme pasa el tiempo y tenemos más trabajo. Una buena forma de empezar a afrontar la pereza es sentarte y escribir una lista de tareas pendientes.
Una vez tenemos la lista delante clasifica las tareas en función de la urgencia y ordénalas con este criterio. Deja para otro día las tareas menos urgentes. Del resto de la lista selecciona la tarea que te resulte más sencilla y requiera menos tiempo para da el primer paso. Es importante que taches de la lista las tareas que vayas acabando y paso a paso irás avanzando. 

2.      Establecer objetivos concretos. Escribe la tarea que debes realizar y divídela en tres o cuatro pasos más sencillos que haya que realizar para completarla. Si estos tres pasos siguen pareciendo inabarcables coge el primero y divídelo hasta que obtengas un paso sencillo que puedas realizar sin sentirte abrumado. 

3.      Escribe los beneficios de la tarea finalizada. Muchas veces cuando nos enfrentamos con pereza a una tarea nos resulta muy difícil sobreponernos a ese malestar y tener presentes en la mente lo positivo de acabar la tarea. De modo que puede resultar muy útil escribir lo que conseguirás una vez finalices las cosas pendientes.

4.      Realiza pequeños cambios en tu vida que te motiven. Introduce pequeñas actividades nuevas que te despierten interés, o retoma alguna de esas actividades que hace años que no practicas y te gustaban tanto. Puede resultarte útil realizar estas actividades al final del día, como forma de premiarse. 

5.      Elimina distracciones. Las distracciones nos dan una excusa para aplazar las tareas y a la larga hacen que cada vez parezcan más aburridas. Es importante que identifiquemos aquello que nos distrae. Evalúa qué elementos de tu vida funcionan como distractores. Una vez identificados, cuando comiences una tarea, asegúrate que esos distractores no están disponibles. Puede resultar útil utilizar los distractores como premios por completar tareas. De modo que, cuando finalices una tarea que te resulta pesada puedes dedicar 10 minutos a realizar estas actividades distractoras, como mirar las redes sociales o ver algún video breve en Youtube.


  Como conclusión, muchas veces las personas funcionamos como baterías de coche. Si nos descargamos necesitamos una ayuda y comenzar a rodar para recargar fuerzas y seguir hacia delante. Esperamos que estas pautas sean de utilidad. 

Naiara Matesanz Díaz, Terapeuta del CPA

Bibliografía recomendada:
Ménard, J.D. (2004) Cómo organizar el tiempo en la vida personal y profesional. Barcelona: Larousse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario