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lunes, 14 de noviembre de 2016

Cómo informar del divorcio a los hijos

Anunciar la decisión de separación o de divorcio a los hijos no es un cometido fácil para los padres, ya que el divorcio suele ser una experiencia dolorosa para los hijos, significa la ruptura entre sus padres, la separación diaria de uno de ellos, y la creación de una nueva relación. Sin embargo, intenta ser un remedio efectivo a un conflicto ya existente antes de la ruptura, donde los hijos estaban metidos en un espacio de conflicto y enfrentamiento constante, produciéndoles ansiedad, inseguridad y enseñándoles la violencia como manera de solucionar la discordia. “El hecho de que el conflicto entre los padres tenga una influencia más destructiva y duradera sobre los hijos que la ruptura, parece indicar que la separación puede ser una opción saludable” (Serrat-Valera y Larrazábal, 2008).


Fotografía por: Débora Navarro

Algunos consejos a la hora de comunicar a los hijos
  • Informar a los hijos. Es aconsejable dar la noticia a los hijos cuando ya sea una decisión firme, nunca antes. Se recomienda con un tiempo de antelación, antes de que uno de los dos padres abandone el domicilio familiar, para que así el niño o niña pueda asimilarla. Sin embargo, si se prolonga la convivencia más tiempo puede llevar a los hijos a interpretar que los padres están juntos. La información debe de ser adecuada a la edad del niño, empleando un lenguaje claro, simple y de fácil comprensión. Es importante informar de lo que está sucediendo, pero nunca informar de los detalles más íntimos, ya que pueden desconcertar a los hijos. No es acertado considerar que el pequeño no se da cuenta de nada.
  • Explicar la decisión de la separación de forma conjunta, pero si no es posible, que los padres por separado, comuniquen la misma versión, sin culpabilizar ni ofender, y obviando dar información innecesaria y perjudicial del otro. Por ejemplo: “Tu padre tiene otra mujer”.
  • Clarificar que los padres rompen la relación de pareja, pero nunca dejarán de ser sus padres. Explicar a los hijos que aunque hayan roto como marido y mujer, ellos van a ser siempre sus padres. Que los hijos van a mantener la relación con ambos padres, con la familia y los amigos de siempre. También que el amor de los progenitores hacía sus vástagos es para siempre e incondicional.
  • Explicar a los hijos que no son la causa de la ruptura. Aunque los hijos no lo digan, pueden sentirse culpables por la ruptura de sus padres. Es beneficioso que los padres apacigüen a sus hijos y les repitan las veces que haga falta que ellos no son los responsables de la ruptura, que no han podido decir o hacer nada que llevase a los padres a tomar dicha decisión.
  • Transmitir a los hijos con quién van a vivir. Es aconsejable anticipar a los hijos qué progenitor va abandonar el domicilio familiar, y con cuál de ellos van a vivir.
  • Dar un tiempo a los hijos para expresar dudas y emociones. Que los niños perciban una comprensión, para que así puedan expresar libremente sus dudas, miedos y emociones con la nueva etapa en la que están viviendo.

Algunas sugerencias (Serrat-Valera y Larrazábal, 2008)
  • Estar atentos a las señales que indiquen que los hijos lo están pasando mal. Algunas de las reacciones que pueden manifestarse en los niños pequeños son llorar frecuentemente, problemas de sueño, retroceder en conductas ya logradas como mojar la cama, dormir con la puerta abierta. En cambio en lo adolescentes, pueden presentar irritabilidad, problemas escolares, dificultades de concentración, negarse a salir con los amigos quedándose encerrados en casa.  
  • Ser comprensivo con los hijos. Conocer sus emociones, ofreciendo todo el apoyo y compresión, así como dar la oportunidad de conversar.
  • Tratar de mantener la continuidad en el ambiente de los hijos. Se aconseja mantener la rutina de los hijos, para que padezcan los mínimos cambios posibles. Si se puede, se recomienda que estén en la misma casa, en el mismo barrio, y en la misma escuela.
  • Evitar dar a los hijos un papel que no le corresponde. En algunos casos, tras la separación, puede que los hijos maduren más rápido, e intenten dar todo su soporte a los padres, tomando para si roles que no le corresponden, como sustituto del padre o madre, o convertirse en confidente. Después al querer retornar el papel de hijo o hija, pueden surgir problemas.
  • No utilizar a los hijos como espía del otro. Es normal tener curiosidad de cómo le va al otro, pero se aconseja no dejarse llevar por ella, y utilizar a los hijos para dicho fin, ya que esto llevaría a incrementar la curiosidad en un futuro, y a tener dificultades para desengancharse emocionalmente del otro.
  • Evitar implicar a los niños en los conflictos con su ex pareja.
  • No dejar chantajearse por los hijos. Cuidado con los niños que emplean la nueva situación para sacar beneficio propio. Por ejemplo: “Mamá me deja hacer…”.
  • Evitar discutir con la ex pareja delante de los hijos.
Si te surge cualquier dificultad en esta nueva situación, no dudes en consultar a un profesional.

Artículo redactado por Débora Navarro, terapeuta del CPA.
Referencias:
-       Serrat-Valera, C. y Larrazábal, M. (2008). ¡Adiós, corazón!. Madrid: Alianza Editorial.




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