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lunes, 30 de junio de 2014

Repercusiones psicológicas de la escritura a mano frente a la escritura digital

Everystockphoto. Studio CI Art
En muchas ocasiones, los profesionales de la psicología pedimos a los y las pacientes que se hagan con un pequeño cuaderno o libreta al iniciar su proceso terapéutico. La idea es utilizarlo para realizar distintas actividades que ayudarán a los y las pacientes a alcanzar sus objetivos. Muchos de los ejercicios pautados tratan de ayudar a las personas a identificar sus emociones y sus pensamientos, algo tremendamente importante en cualquier inicio de proceso de cambio. Parece que el trabajo emocional diario a través de la escritura aporta grandes beneficios a las personas según un estudio llevado a cabo en Nueva Zelanda (publicado en la revista Time). Según dicho estudio, la gente que lleva un diario personal cicatriza antes sus heridas; y no se refieren a las heridas emocionales, sino a las sufridas a nivel físico.


Sin embargo, hoy en día los psicólogos y psicólogas, así como los y las profesionales de la educación, nos encontramos con la tarea de tratar de compaginar los ejercicios de escritura recomendados para los y las pacientes, con el uso de las nuevas tecnologías. Las investigaciones apuntan a que, en lo que respecta al aprendizaje y el rendimiento académico, escribir a mano tiene ventajas sobre el uso del teclado.

¿Podríamos entonces plantearnos que el uso de uno u otro formato influya también en el aprovechamiento y el rendimiento que los y las pacientes pueden llegar a hacer de los ejercicios pautados para su proceso terapéutico?

Algunas de las ventajas que se han encontrado de la escritura a mano frente al teclado tienen que ver con un mejor conocimiento de la ortografía, una mayor fluidez de ideas a la hora de escribir redacciones, mejor capacidad de lectura y, mayor capacidad de memoria.
En la Universidad de Indiana se han realizado estudios de neuroimagen sobre este tema (publicado en “Frontiers in Psychology”), y se ha encontrado que el cerebro se activa más cuando se escribe a mano que cuando se teclea.

La escritura a mano permite crear una representación interna de las letras que implica la integración de las áreas visuales y motoras del cerebro. También se activan áreas relacionadas con la ortografía, sonido y significado de las palabras. La activación de esas áreas se solapa con otras fundamentales en la producción y comprensión del lenguaje, así como en la comprensión de la lectura, lo que podría explicar las habilidades que se potencian con la escritura. Según este mismo estudio, lo que se encuentra cuando los niños se limitan a teclear, es simplemente una representación del mapa del teclado en su cerebro.
Siguiendo en la línea de los procesos de aprendizaje que se ponen en marcha en ambos tipos de escritura, parece que aprender a escribir a mano es un proceso más complejo que teclear las letras, y exige que el cerebro se esfuerce más. Según Juan Lupiáñez, director del grupo de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada, la escritura a mano implica la elaboración y la representación mental de las letras que se van a escribir, y eso supone un mayor esfuerzo mental que a larga resulta rentable para las personas. Lupiáñez afirma también que el esfuerzo que los niños y las niñas hacen por crear y poner por escrito caracteres que no son siempre iguales (al contrario que los de imprenta), les ayuda también a generalizar y a internalizar los rasgos esenciales con los que se representa cada letra, independientemente de la destreza con que se represente. Ese aprendizaje tan profundo que propicia la escritura les ayuda después a reconocer mejor los signos que leen, con lo que la comprensión lectora también aumenta.

Parece que las ventajas se extienden además a la fase de formación en la que las personas tienen que coger notas o apuntes en clase, ya que, según las mismas fuentes, “quienes cogen sus apuntes a mano tienen un aprendizaje más profundo de los conceptos, mientras que los que teclean tienen un recuerdo más literal, pero menos memoria de los aspectos conceptuales importantes de la clase”.

Teniendo todo esto en cuenta, compartimos la opinión del psicopedagogo Pablo Canosa quien afirma que, “es siempre preferible el proceso que active más áreas cerebrales, porque provoca mejores aprendizajes, más profundos y duraderos”.

Por tanto, podría decirse que los beneficios que aportan las tareas pautadas dentro de un proceso terapéutico podrían ser mayores si se explicitase por parte del o la terapeuta que deben realizarse a mano, y no en formato digital. Esto no quiere decir que la realización de estas tareas no beneficie a los y las pacientes en el caso de que se realicen en formato digital, sino que, si los y las profesionales de la psicología tenemos claro que una forma beneficia más que la otra, sería recomendable tenerlo en cuenta a la hora de abordar cualquier proceso terapéutico.

Para terminar, nos gustaría destacar los beneficios que puede tener una técnica tan sencilla como “el diario personal” (o “diario emocional”), que consiste en escribir a mano durante aproximadamente 15 minutos antes de ir a dormir.

1) Nos permite reflexionar acerca de nuestro día. Escribir sobre el día que acaba de pasar, nos obliga a ordenar lo que hemos vivido y a ponerlo en relación con nuestras emociones. Nos detenemos sobre aquello que ha sido más importante o significativo para nosotros/as durante ese día.

2) Prestamos atención a nuestras emociones. Dedicar un tiempo a la reflexión nos permite evaluar con detenimiento. ¿Sabría decir cómo me he sentido ante esa situación difícil que he vivido hoy?, ¿me he dedicado un tiempo a mi y a mi bienestar hoy?, ¿con qué ánimo he enfrentado el día?

3) Todo se puede ver con perspectiva. Pensar sobre los asuntos que nos preocupan tomando perspectiva sobre ellos, nos permite identificar más claramente nuestras emociones y, en consecuencia, actuar de forma más coherente con nuestros propios valores. Esto también permite ver como, aquél asunto que pensábamos que no podría solucionarse, finalmente sí lo hizo.

4) Liberamos estrés. Escribir es una forma “segura” de exteriorizar emociones y de ordenar pensamientos, ya que nos permite pensar de forma más pausada (la mano no puede alcanzar la velocidad con la que nuestra mente es capaz de encadenar pensamientos).

5) Dormiremos mejor. Los puntos anteriores tienen como consecuencia la sensación de “aligerar” la carga antes de ir a dormir. Estar más relajados y sentir más seguridad para afrontar el nuevo día, facilita un mejor descanso, lo que repercutirá de forma positiva a la hora de enfrentar un nuevo día.


Artículo de Marta Loriente Durán (terapeuta del CPA)


Fuentes:

http://www.abc.es/sociedad/20140616/abci-caligrafia-escribir-mano-ordenador-201406141916.html

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