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lunes, 18 de abril de 2016

La conducta celotípica en la relación de pareja

Los celos pueden darse en cualquier tipo de relación, no siendo necesariamente una conducta exclusiva de las relaciones de pareja. Aparecen celos en la familia, en el trabajo o en cualquier otro contexto en el que primen las relaciones interpersonales. Dicho esto, los celos prácticamente pueden generarse en cualquier escenario en el que la persona perciba que existe posibilidad de perder el afecto de las personas que le rodean por la presencia de un tercero.
En esta entrada, centraremos la explicación de la conducta celotípica en el seno de las relaciones afectivas íntimas.
Según Echeburúa y Fernandez Montalvo (2001), los celos son “un sentimiento o una emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad real o imaginaria de la persona amada”.

Imagen: Ricardo Miranda, con licencia Creative Commons
Cabe añadir que este sentimiento puede provocar gran sufrimiento e interferencia en el día a día de la persona que los padece y por ello tratará de poner fin a sus dudas y temores perpetuando el problema aun sin pretenderlo. De esta forma, no sólo se agrava el problema sino que además cabe esperar que dicha dificultad acabe solapándose con otra serie de dificultades. Es frecuente encontrar otro tipo de problemáticas relacionadas con los celos como déficit de asertividad, baja autoestima o, si hablamos de cómo afecta a la totalidad de la pareja, hablaríamos de problemas que llegan a determinar el curso de la relación.  Algunos autores como Zusman y Knox (1998) consideran que los celos son clasificados como uno de los problemas más frecuentes expresados en las relaciones íntimas. Es importante destacar esto último para NO reflejar la creencia que todavía existe en algunas personas de que los celos son un signo de amor hacia la pareja, entendiendo los celos como requisito imprescindible para demostrar afecto.

Las manifestaciones clínicas de la conducta celotípica se dan en diferentes niveles. En el plano emocional, la persona siente celos ante situaciones que según su criterio son potencialmente ansiógenas y generadoras de malestar.  En estas situaciones percibe cierta amenaza que dispara su ansiedad generando “obsesiones” que derivan en un estado de irritabilidad. Esta irritabilidad suele derivar a su vez en una pérdida de control (pudiendo llegar a dar una respuesta desproporcionada ante un estímulo insignificante).

Muy relacionado con el plano emocional nos encontramos el plano cognitivo, siendo el valor que damos a nuestros pensamientos lo que determina nuestra emoción, es decir, lo que pensamos precede a lo que sentimos. Las obsesiones o los pensamientos perturbadores de la persona celosa suelen estar asociados a sesgos cognitivos, percibiendo la realidad de forma distorsionada. La mayoría de las veces estos pensamientos surgen sin una base de evidencia que confirme la creencia. Es fundamental aprender a identificar esos pensamientos para poder plantear la irracionalidad de los mismos, aprender estrategias que permitan debatirlos y llegar conclusiones menos sesgadas y más realistas.

A nivel conductual cabe destacar los comportamientos que sirven para poder neutralizar dichas obsesiones entendidas como pensamientos negativos recurrentes. Estas conductas neutralizadoras (preguntas inquisitorias, llamadas constantes, entrar en su intimidad para buscar pruebas confirmatorias…) están destinadas a comprobar si su inseguridad está o no justificada. En este sentido, el control que ejerce la persona se entiende como una estrategia que le permite eliminar la amenaza percibida y lograr disminuir el malestar de forma inmediata. Se entiende que las conductas de comprobación tienen una funcionalidad clara, siendo el objetivo de llevarlas a cabo tranquilizarse, disminuir la ansiedad y por supuesto, la obtención de atención por parte de su pareja.

Es precisamente en este punto donde la pareja puede ayudar al cambio, tratando de no reforzar aun más las demandas de su pareja relacionadas con la búsqueda de reaseguración. Ser capaz de resistir a ello no es tarea fácil, de la misma manera que no resulta sencillo para quien los padece no generar una discusión por la negación de respuesta de su pareja. Por ello, buscar ayuda de un profesional que explique cómo hacerlo y sirva de guía en el proceso es una buena opción para comenzar a trabajar en ese problema que puede estar deteriorando la relación.


Echeburúa, E., & Fernández-Montalvo, J. (2007). Celos en la pareja, una emoción destructiva: un enfoque clínico. Ariel.


Artículo redactado por Elena Aranda, terapeuta del CPA.

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