En este mismo blog hemos hablado
antes de asertividad. Hace unas semanas, publicamos una entrada en la que
hacíamos referencia a la habitual confusión que hay entre practicar la
sinceridad sin cortapisas y comportarse de forma asertiva.
Pues bien, hoy vamos a entrar en
materia. De las diversas formas que hay de poner en práctica la asertividad, la
entrada de hoy se centrará en cómo formular
peticiones de cambio de conducta de forma asertiva. No, no hemos dicho “cómo
hacer críticas constructivas”: partimos de la base de que, por lo general, las críticas no gustan y las personas
suelen responder ante ellas como si se tratara de ataques. Para mucha gente,
hacer una crítica constructiva es algo así como tratar de pronunciar la pe sin juntar los labios: se puede hacer
con ayuda de la mano pero queda raro.
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| Imagen: Rafael Edwards, con licencia Creative Commons |
Es muy probable que hayas oído hablar
del sándwich de cortesía, donde el
objetivo es rodear la crítica de dos halagos o comentarios positivos para que duela menos. Quizá fuera una estrategia
válida si no fuera porque algunas personas interpretan que las rebanadas de pan
dan libertad para rellenar el emparedado de lo que sea y en el modo que sea, y
al final nos encontramos con que dan palmaditas en la espalda de aquel a quien
acaban de apuñalar.
