El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

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lunes, 25 de abril de 2016

Los conflictos interpersonales: ¿qué son, por qué cuestan tanto y por qué hay gente que los evita?

En entradas anteriores ("Es que soy demasiado asertivo" y ¿Cuál es la mejor manera de resolver un conflicto?)hemos visto la forma negativa de resolver conflictos (actitud agresiva) y también formas más adaptativas de resolverlo (actitud asertiva). En esta entrada volvemos a hablar de conflictos pero no para saber cómo actuar, sino conocer qué son los conflictos y reflexionar sobre por qué hay personas que los evitan, escapan de ellos o se comportan de forma inhibida.
Los conflictos personales son situaciones de desacuerdo entre varias personas, donde cada una tiene una opinión o posición distinta. En las relaciones sociales, los conflictos son algo bastante común y frecuente, incluso con personas con las que nos llevamos bien y tenemos confianza (con ellas aún más). Se podría decir que son algo inevitable en nuestra vida (siempre tendremos opiniones o puntos de vista distintos), sin embargo hay gente que los evita o reaccionan de la forma inadecuada/inhibida a ellos. El principal problema de no afrontar los conflictos o hacerlo mal, son las emociones negativas, de impotencia o enfado que sentimos por no haberlo hecho como hubiéramos querido; además de no resolver el propio conflicto.
Imagen: Adrien Leguay, con licencia Creative Commons
Ahora bien, si tantas consecuencias negativas tiene no enfrentarnos a ellos, ¿por qué hay gente que no lo hace?
  • La necesidad de aprobación de los demás
  • No soportar que otros se enfaden con uno (muy relacionado con el anterior)
  • Pensar que por discutir se rompen relaciones
  • Anticipar que el no estar de acuerdo puede provocar discusiones o peleas mayores
  • Pensar que la situación empeorará por hablar del tema

lunes, 14 de marzo de 2016

Hacer críticas o pedir cambios

En este mismo blog hemos hablado antes de asertividad. Hace unas semanas, publicamos una entrada en la que hacíamos referencia a la habitual confusión que hay entre practicar la sinceridad sin cortapisas y comportarse de forma asertiva.

Pues bien, hoy vamos a entrar en materia. De las diversas formas que hay de poner en práctica la asertividad, la entrada de hoy se centrará en cómo formular peticiones de cambio de conducta de forma asertiva. No, no hemos dicho “cómo hacer críticas constructivas”: partimos de la base de que, por lo general, las críticas no gustan y las personas suelen responder ante ellas como si se tratara de ataques. Para mucha gente, hacer una crítica constructiva es algo así como tratar de pronunciar la pe sin juntar los labios: se puede hacer con ayuda de la mano pero queda raro.

Imagen: Rafael Edwards, con licencia Creative Commons
Es muy probable que hayas oído hablar del sándwich de cortesía, donde el objetivo es rodear la crítica de dos halagos o comentarios positivos para que duela menos. Quizá fuera una estrategia válida si no fuera porque algunas personas interpretan que las rebanadas de pan dan libertad para rellenar el emparedado de lo que sea y en el modo que sea, y al final nos encontramos con que dan palmaditas en la espalda de aquel a quien acaban de apuñalar.