El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

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lunes, 22 de enero de 2018

Menores y nuevas tecnologías: ¿Combinación alarmante?

Fotografía: Fotos TVN, con licencia Creative Commons.

Las nuevas tecnologías se han convertido en una de las herramientas más utilizadas por los más jóvenes. Esto ha generado grandes ventajas: acceso a la información, aumento de las relaciones sociales, contacto con personas del otro lado del mundo, poder hacer compras por internet, etc. Sin embargo, es importante saber cómo utilizar internet pues implica una serie de riesgos, tanto para adultos como para menores. En el caso de estos últimos es aún más complicado, ya que pueden desconocer cómo defenderse o actuar ante una situación comprometida.
El papel de los adultos es crucial en este caso, y en ocasiones los padres no saben cómo actuar ante estos riesgos. Por este motivo, os presentamos algunas pautas preventivas para evitar posibles riesgos con los menores:
·       Establecer criterios de edades para utilizar el móvil, el ordenador, la Tablet, así como el acceso a distintos servicios y contenidos.
·       Fijar hábitos para no entrar en páginas que no sean fiables, y usar contraseñas seguras, cambiándolas de forma periódica.
·       Poner normas de uso (horarios para utilizar los dispositivos, apagar el móvil en el colegio o al dormir, etc).
·       Proteger los equipos con instalaciones seguras, y educar a los menores para distinguir cuando están accediendo a contenido peligroso o inapropiado, desconfiar de los mensajes extraños recibidos a través de las redes sociales, no introducir datos personales ni económicos en formularios sospechosos, etc.
A continuación, vamos a profundizar en uno de los posibles riesgos al que los menores se enfrentan a través de las nuevas tecnologías: el ciberacoso.
¿Qué es el ciberacoso?
Se define como el uso y difusión de información, real o ficticia, con ánimo lesivo o difamatorio y en formato electrónico a través de: correo electrónico, redes sociales, mensajes de texto a través de móvil y publicación de videos o fotografías en plataformas de difusión de contenidos.
¿Cómo se manifiesta?
Entre las características más comunes destacamos:
·       Colgar en internet una imagen o vídeo comprometido (real o imaginario) o datos que puedan perjudicar a la persona y difundirlo entre su entorno.
·       Robar la clave de correo electrónico o redes sociales para leer sus mensajes, violando su intimidad e impedir que la persona pueda consultar su información.
·       Dar de alta en determinados sitios la dirección de correo electrónico de la persona acosada para que sea víctima de spam, contactos desconocidos, etc.
·       Circular rumores acerca de un comportamiento reprochable y ofensivo por parte de la persona, que facilitan que otros, sin poner en duda lo que leen, le critiquen y acosen.
·       Llamar o enviar mensajes amenazantes a la persona por e-mail, WhatsApp, redes sociales…
¿Qué efectos puede tener en el menor?
-Cambios en el estado de ánimo: cambios de humor, momentos de tristeza, de indiferencia, reacciones agresivas inusuales, así como reservas en la comunicación.
-Cambios en su red social: repentina pobreza de relaciones sociales, falta de defensa ante bromas públicas, miedo a salir de casa, entre otros.
-Cambios en sus hábitos: de asistencia a clase, afectación al rendimiento académico, cambios en sus actividades de ocio, en el uso de dispositivos móviles o internet, etc.  
¿Qué líneas de actuación puedo llevar a cabo?
-Si se conoce a la persona que realiza el acoso: ponerse en contacto con él y sus padres. Si los menores van al mismo centro, informar al centro y llevar a cabo el protocolo de actuación ante casos de acoso.
-Si se desconoce la persona que realiza el acoso: si la persona lo hace desde el anonimato o utiliza nombres falsos, habrá que contactar con los administradores de los servicios electrónicos utilizados para llevar a cabo el acoso. Por otro lado, se puede denunciar ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pues cuentan con una unidad especializada en delitos tecnológicos y la persona que realiza el acoso puede ser identificada.
¿Qué diferencia hay entre el acoso escolar y el ciberacoso?
El bullying o acoso escolar, comparte aspectos básicos como intencionalidad, desequilibrio de poder y recurrencia de acciones con el ciberacoso, pero este último cuenta con el anonimato en las acciones por parte de la persona que acosa, se extiende la difusión y la audiencia de las agresiones, así como desinhibición virtual en los participantes. Si quieres profundizar sobre el acoso escolar puedes leer esta entrada que recupero de nuestro blog:  http://psicologia-cpa.blogspot.com.es/2017/12/bullying-como-reconocer-y-actuar-frente.html

¡Esperemos que haya sido de vuestro interés!

Elena Ballesteros-Terapeuta del CPA

Referencias Bibliográficas:
Avilés, J. (2012). Guía de actuación contra el ciberacoso. Madrid: INTECO. Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Educar a los menores en el uso sin riesgos de Internet. Recuperado de http://www.vitoria-gasteiz.org/docs/wb021/contenidosEstaticos/adjuntos/es/28/95/32895.pdf

miércoles, 8 de marzo de 2017

Ey! Desconecta un momento, te estoy hablando

¿Cuántas veces has dicho esta frase o te la han dicho a ti? ¿Te preocupa la cantidad de horas invertidas en mirar Facebook, Twitter, WhatsApp, Outlook, Gmail, noticias, juegos...? ¿Alguna vez has pensado "le van a atropellar" viendo a alguien cruzar en rojo con el smartphone en la mano? ¿Has llegado tarde al trabajo por volver a casa a por el móvil porque estar sin él te produce mucho malestar?

Las nuevas tecnologías simplifican nuestros quehaceres diarios y tienen gran atractivo por diversas razones: ofrecen una respuesta rápida a las demandas que hacemos, interactividad y acceso a múltiples ventanas con diferentes actividades. El uso es positivo siempre que no se dejen de lado el resto de actividades propias de una vida normal, pero comienza a ser un problema cuando su uso se convierte en un fin y no en un medio. Es decir, un hábito aparentemente inofensivo, como es la utilización del smartphone, puede convertirse en adictivo al interferir gravemente en la vida cotidiana a nivel familiar, académico, laboral, económico, social o de salud.

Imagen libre de derechos con Licencia Creative Commons.
Características de la conducta adictiva a Internet y a las redes sociales
Lo que diferencia a una persona adicta a Internet y a las redes sociales de alguien que no lo es es la forma en la que la persona se relaciona con ellas. Es decir, un persona hace un uso normal de su smartphone cuando puede hablar por teléfono o conectarse a Internet por la utilidad o el placer de la conducta en sí misma; una persona hace un mal uso cuando busca aliviar emociones negativas o el malestar que le produce no hacerlo o la posibilidad de no hacerlo en un tiempo determinado. A continuación se exponen algunas de las características de la conducta adictiva:
  • Uso excesivo asociado a una pérdida de control: los comportamientos adictivos se vuelven automáticos, emocionalmente activados y con poco control cognitivo, es decir, el adicto sopesa los beneficios de la gratificación inmediata, pero no repara en las posibles consecuencias negativas a largo plazo.
  • Aparecen síntomas de abstinencia (ansiedad, depresión, irritabilidad) ante la imposibilidad temporal de acceder a Internet o a las redes sociales.
  • Se establece la tolerancia: necesidad creciente de aumentar el tiempo de conexión a Internet o a las redes sociales para sentirse satisfecho.
  • Se producen repercusiones negativas en la vida cotidiana: aislamiento, bajo rendimiento, desinterés por otros temas, trastornos de conducta, problemas económicos, sedentarismo, obesidad, etc
  • Falta de conciencia o inconsciencia sobre la conducta adictiva: suele ser un suceso muy negativo (fracaso escolar, bajo rendimiento laboral, aislamiento social, presión familiar…) el que le hace tomar conciencia del problema y normalmente no son las personas afectadas las que buscan ayuda, es su entorno el que lo hace.
Señales de alarma
Las señales que se indican a continuación te pueden ayudar a identificar una posible dependencia a Internet o a las redes sociales. Éstas pueden ser reflejo del paso de una afición a una adicción:
  • Privarse de sueño para estar conectado a la red (<5 horas).
  • Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio, el trabajo o el cuidado de la salud.
  • Recibir quejas en relación con el uso de la red o el móvil de alguien cercano, como pareja, padres, o hermanos.
  • Pensar en la red constantemente (navegar o red social) y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
  • Intentar limitar el tiempo de conexión o de uso, pero sin conseguirlo, y perder la noción del tiempo.
  • Mentir sobre el tiempo real que se está conectado.
  • Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento académico y/o laboral.
  • Sentir una euforia y activación anómalas cuando se está conectado.
Conductas como mirar el móvil o conectarse a Internet nada más levantarse y ser lo último que se hace antes de acostarse; reducir el tiempo de las tareas cotidianas como comer, dormir, estudiar o charlar, configuran el perfil de un adicto a Internet o a las redes sociales. Una vez más, lo importante no es el número de horas conectado a la red sino el grado de interferencia en la vida cotidiana.

Imagen de Giancarlo Granda, con Licencia Creative Commons.
Estrategias de prevención
  1. Limitar el uso de aparatos electrónicos: limitación del tiempo de conexión y fijar lugares en los que poder conectarse (ej. en el salón sí, en las habitaciones no).
  2. Usar Internet o las redes sociales para quedar y hacer planes con los amigos cara a cara.
  3. Dedicar tiempo y potenciar otras aficiones (lectura, cine, actividades culturales…).
  4. Estimular la práctica de deporte y las actividades en equipo.
  5. Desarrollar actividades grupales, como las vinculadas al voluntariado.
  6. Estimular la comunicación y el diálogo en la propia familia o núcleo de convivencia.
En nuestra sociedad, el uso de la nueva tecnología, Internet y las redes sociales está muy generalizado e incrustado en el día a día. Resultaría muy complicado adaptarnos sin este tipo de tecnología, pero ya que no podemos prescindir de ella es importante conocer los límites y cuidarnos en este sentido. No abusar de ellas y cuidar otros aspectos de nuestra vida serán pautas imprescindibles para mantenernos prevenidos de la adicción. 

Antes de terminar es importante señalar que muchas personas aquejadas con este tipo de problema se niegan a reconocer el problema; otros muchos no buscan ayuda terapéutica; otras la solicitan, pero abandonan la terapia al cabo de una o dos sesiones; otros muchos, tras el tratamiento, acaban por recaer; y otros, por último, abandonan los hábitos adictivos por sí mismos, sin ayuda terapéutica. Si tienes un problema de este tipo o conoces a alguien que lo tenga, no dudes en consultar con un especialista. En el CPA podemos ayudarte. 


Imagen de Sanmai, con Licencia de Creative Commons.
Artículo redactado por Amanda López Ibáñez
Referencias: