La frase de este título fue utilizada por David Foster
Wallace (calificado por Los Ángeles Times como “uno de los escritores más
influyentes e innovadores de los últimos 20 años” y autor de la novela 'La
broma infinita' -Infinite Jest-) en el discurso de graduación de la promoción
de 2005 en Artes Liberales por la Universidad de Kenyon College.
El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.
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lunes, 3 de febrero de 2014
lunes, 9 de diciembre de 2013
¿Nos engañamos para ser felices?
¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se consigue? ¿Qué hay que hacer para lograr ser felices? Éstas son preguntas que el ser humano se plantea de forma recurrente a lo largo de su existencia y es un pensamiento que atormenta a nuestra condición: ¿soy realmente feliz...?
Cualquiera que se ponga a reflexionar un poco sobre esta cuestión llegará a la conclusión de que es habitual que en muchas ocasiones nos “engañemos” para acercarnos a esa felicidad. “Mi novia me dejó a un mes de la boda. Pero fue mejor así y no que me hubiera acabado dejando años más tarde teniendo ya hijos en común” o “al final fue bueno que me despidieran de ese trabajo, así pude llegar al que tengo ahora”... Como estos, hay cientos de ejemplos en la vida diaria de personas que asumen su realidad “a su manera” e intentan “edulcorarla” para ser más felices.
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