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| Autor: Juan Carlos Mejía, con licencia creative commons |
Si estás leyendo esta entrada,
aventuro que eres una de esas personas que en algún momento de su vida le ha
dado mil y una vueltas a ese asunto importante, apareciendo el tan conocido
"¿Y si...?" hacia el futuro, que genera tanta preocupación (mención
aparte el tan temido "¿Y si (hubiera
hecho tal cosa)...?" referido al pasado, que bien merece una entrada
propia en el blog).
Ahora bien, podrás pensar: ¿A
quién no le preocupa la incertidumbre, no saber qué puede pasar? Como en todo, la
diferencia radica en el grado dentro de un continuo. En un extremo de ese
continuo se encuentran personas que no soportan la incertidumbre, no pueden tolerar no saber exactamente qué pasará
en el futuro, ni tan siquiera pensar en algún cabo suelto que no se haya
contemplado con anterioridad; todo ello se percibe de forma errónea como algo
intrínsecamente peligroso o amenazante. La incertidumbre les genera ansiedad e
inseguridad, y para suplir este malestar "necesitan"
tenerlo todo bajo control. Se convierten, de forma involuntaria, en
auténticos expertos "controladores" del entorno.
