Según la Real Academia de la Lengua, postergar es “hacer sufrir atraso, dejar atrasado algo, ya sea respecto del lugar que debe ocupar, ya del tiempo en que había de tener su efecto”.
El hábito de postergar es un mecanismo de defensa ante el miedo y la angustia. No debe confundirse priorizar con postergar, ya que lo primero consiste en dar un cierto orden cronológico y de importancia a las tareas, mientras que lo segundo es no hacerlas de forma indefinida.
Hay que dejar claro que no postergamos en todos los aspectos de nuestras vidas, sólo en algunos, pero cambiar el hábito de postergar en una persona es un proceso gradual que lleva su tiempo.
