El Centro de Psicología Aplicada pretende desde su blog, Psicología ComPartidA, divulgar la psicología en la comunidad universitaria con la intención de promover la salud física y mental. Nuestro objetivo es acercar el conocimiento a través de la publicación de artículos del ámbito psicológico y compartir noticias de actualidad.

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lunes, 25 de abril de 2022

“Estoy intentando estudiar, pero es que no me concentro”

Después de unas merecidas vacaciones, llega el momento de volver a retomar la rutina de estudio. Intentas volver a aplicar el método de planificación que ha dado resultados en el pasado, haces un horario con objetivos ajustados para “ponértelo fácil”, de manera que ya solo queda cumplirlo. Pero entonces, te pones “manos a la obra” y te das cuenta de que tu atención sigue en “modo vacaciones”.

En ese momento vienen a ti pensamientos del tipo “todavía queda mucho tiempo para los exámenes”, “hoy no me apetece estudiar, ya mañana” y toda una serie de verbalizaciones que justifican que “aún no es el momento”. Pero… ¿qué te dice la experiencia de otras ocasiones en que has ido aplazando tareas para el “último momento”? Efectivamente, agobios, dudas sobre la posibilidad real de alcanzar tu objetivo, evitar tareas debido al malestar que todo ello te provoca… Probablemente, aun con todo ello, hayas podido aprobar y finalizar tareas “a tiempo” en el pasado (por eso se mantiene en el tiempo), pero el camino hacia ello ha estado lleno de baches.

Si te identificas con lo anterior, te proponemos una ruta alternativa. En ésta también hay que hacer esfuerzos, pero puedes aprender herramientas que te ayuden a recorrer el camino.


Imagen de Ivan Samkov en Pexels

Una de esas herramientas es lograr y/o mantener un estado de concentración.

El que sea un estado significa que tiene un límite de tiempo, que será variable en función de condiciones tanto internas a la persona (p. ej. Falta de interés por la materia, nivel de activación, fatiga física) como externas de su ambiente (p. ej. Ruidos, iluminación, dificultad de la materia). Estas condiciones influyen tanto positiva como negativamente en la concentración, por lo que podemos aplicar estrategias para fomentarla.

Algunas de ellas son las siguientes:

1. Seguir la “ley de Yerkes-Dodson”. También conocida como "ley de la U invertida" debido a la forma en la que se relacionan activación y rendimiento. Dicta que el rendimiento aumenta con la activación fisiológica o mental, pero sólo hasta cierto punto, ya que, cuando los niveles de activación se vuelven demasiado altos, el rendimiento disminuye. Esta ley explica que, si empiezo a estudiar algo que me es muy fácil o muy difícil, no consiga concentrarme. En el primer caso, porque no consigo elevar mi activación; en el segundo, porque me activo demasiado. Por ello, el primer paso es planificar el estudio de tal modo que pueda comenzar con una tarea de dificultad intermedia (para conseguir subir mi activación sin que me desborde), continúe con una tarea de dificultad alta (aprovechando el punto máximo de rendimiento/concentración alcanzado) y finalice con una tarea de dificultad baja (porque vuelve a decaer mi rendimiento a causa de la fatiga).

2. Alternar estudio y descansos. Si planeamos horas de estudio ininterrumpido, alcanzaremos rápidamente la fatiga mental y física, por lo que disminuirá nuestro nivel de atención. Por el contrario, un descanso a tiempo puede ser la pausa que necesitan nuestras neuronas para refrescarse y proseguir con el estudio. Una recomendación al respecto es estudiar durante una hora y descansar 5 minutos, proseguir otra hora o 45 minutos y hacer un descanso de 10 minutos. Estudiar progresivamente unos minutos menos y descansar unos minutos más sigue la curva del rendimiento, pero es cierto que puede "desconcentrar" a muchas personas. Por tanto, no existe una pauta universal para ello. Lo ideal es conocerse a sí mismo para saber cuándo descansar y tener en cuenta que los "atracones de estudio" no son beneficiosos, como tampoco lo es el dedicar los descansos a actividades que capten tanto la atención que nos saquen del "modo estudio". 

3. Cuidado con ponerte demasiado cómodo. Estudiar en pijama en la cama no es una buena idea. Si adopto una postura demasiado cómoda, al poco tiempo mis ojos estarán fijos en el libro, pero mi mente estará en otro sitio. Puede que incluso haya leído varias páginas sin saber qué estoy leyendo y no me dé cuenta. Esta es una señal de que no estoy lo suficientemente "activo". Cuando detectes esta señal, reorienta tu atención a la tarea. Para ello, puedes establecer un objetivo concreto que sea "asequible" (p.ej., estudiar hasta el siguiente apartado o el próximo tema). Si al alcanzarlo notas que estás más activo y puedes seguir, vuelve a marcarte otro pequeño objetivo. Si tras varias veces continúas sintiendo esa señal, quizá es el momento de descansar y premiarte por haber continuado. Muchas veces el marcarse objetivos que dependan de páginas concretas y no del tiempo nos ayuda a mantener el estudio, sobre todo si me marco un número de páginas que garantice mi éxito.

4. Emplea estrategias activas de estudio. Comprender y recordar una información implica más que leer. Aunque esta lectura sea pausada y podamos parafrasearla aunque no la lleguemos a entender, el estudio se beneficia del empleo de estrategias más activas. Intercalar estrategias activas a la lectura comprensiva nos permite cambiar de actividad (rompiendo, así, la monotonía, enemiga de la concentración), a la par que nos beneficiamos de una "elaboración" mayor de la información, lo que repercute en facilitar el recuerdo. Estas estrategias son: subrayar, hacer señales o escribir en los márgenes, resumir, parafrasear oralmente o por escrito, formar asociaciones con imágenes, construir reglas mnemotécnicas, plantear preguntas y dar respuestas. También puedes imaginarte enseñando a otra persona lo que estás estudiando. Como decía Albert Einstein, entiendes algo cuando eres capaz de explicárselo a tu abuela.

Te animamos a que visites otros Post relacionados con más herramientas que puedes utilizar para facilitar tu estudio (https://psicologia-cpa.blogspot.com/2021/12/me-gustaria-cumplir-con-el-estudio-pero.html).

Recuerda: La motivación, la concentración y las ganas SE HACEN, pocas cosas surgen “de la nada”. Esto quiere decir que se pueden aprender, por tanto, si consideras que no las posees actualmente o que tienes dificultades, esperamos que estas pautas puedan servirte de ayuda.

Sin embargo, si presentas dificultades que requieran de una ayuda profesional individualizada, en el CPA estaremos encantados de ayudarte.

María Ortiz - Terapeuta del CPA

 

lunes, 13 de diciembre de 2021

Me gustaría cumplir con el estudio, pero ¿cómo lo hago?

El estudio es una de las actividades en las que las personas nos involucramos durante un largo período de nuestra vida. Nos aporta conocimiento, nuevos retos, curiosidad por temas hasta ahora desconocidos y va marcando poco a poco el rumbo hacia dónde queremos encaminar nuestro quehacer profesional. Pero, como decíamos, este camino es largo y, muchas veces, nuestra meta se halla al final de una serie de pasos que se nos pueden hacer “cuesta arriba” y aunque sepamos que estos pasos son necesarios, no por ello nos sentimos menos frustrados al tener que hacerles frente.

Imagen de Kampus Production en Pexels

En estas ocasiones, entra en juego la tendencia “cortoplacista” del ser humano, por la que queremos pequeñas recompensas inmediatas más que una recompensa mayor a largo plazo. Esto explica por qué muchas veces procrastinamos y elegimos actividades gratificantes que, a la larga sabemos que no nos benefician (p. ej. hoy no estudio porque me apetece más jugar a la consola, pero esto hará que se me acumulen tareas). Sin embargo, muchas personas también aprenden a demorar las gratificaciones y a utilizarlas en su beneficio. Por ejemplo, cuando hacemos depender un premio del hecho de acabar una tarea (“cuando acabe este artículo, veré el capítulo de la serie que me gusta”), estamos entrenando esa capacidad de “frustrarnos” a corto plazo, a la vez que aumentamos la probabilidad de cumplir con lo planeado.

Así, no podemos negar que estudiar requiere esfuerzo, tiempo y dedicación. Si a ello le añadimos que en muchas ocasiones se da por hecho que las personas hemos “nacido aprendidas”, es decir, sabiendo estudiar, tenemos la combinación perfecta para que surjan las dificultades. Es cierto que no todas las personas tendremos las mismas dificultades a la hora de ponernos a estudiar, pero vamos a ofrecer algunas pautas sobre una de las más frecuentes.

“Tengo la planificación, pero no la cumplo”

Hoy en día existen numerosos recursos para realizar una organización de tareas diaria, semanal o mensual (p. ej. Aplicaciones de móvil o agendas). El problema muchas veces no está tanto en cómo nos organizamos, sino en el cumplimiento que hacemos de la organización. Algunas de las dificultades más frecuentes son que si no cumplo lo organizado un día ya todo se desregula, o bien que me cuesta ponerme a hacer las tareas. ¿Qué podemos hacer al respecto?

  • Dejar huecos libres en el horario 

Siempre pueden surgir imprevistos. Por ejemplo, puedo haber planificado una tarea de 6 horas en un hueco de 4, por tanto, no me va a dar tiempo. No es algo extraño que me cueste saber cuánto me llevará una tarea si no la he hecho antes o si no estoy teniendo en cuenta el tiempo de preparación “real” de esta (solemos no contar con encender el ordenador, descargar archivos, buscar información necesaria, etc.). Por ello, debemos ser flexibles, adaptar el horario a este imprevisto y rellenar los huecos con tareas “pendientes” para que estas no se acumulen y no nos agobiemos.

  • No esperar a tener “ganas de estudiar”

Los desajustes en la organización también se dan porque, simplemente, no nos apetece cumplirla. Por ello es importante desarrollar un hábito de estudio y crear las condiciones externas que faciliten que lo cumpla. Por ello, una alarma puede ser nuestro mejor aliado en los primeros días de estudio. Si me comprometo a que cuando esta suene me voy a mi lugar de estudio y empiezo a leer los apuntes con todo mi empeño durante 10 minutos, ya no dependo de “mis ganas” para ponerme a estudiar. Esto implicará al principio un sobreesfuerzo, pero con la repetición cada vez nos costará menos.

  • Ponérselo fácil

No es lo mismo que pretenda ponerme a estudiar después de haber salido con amigos a comer que si lo planeo para después de desayunar viendo el telediario. Lo primero es tan gratificante para mí que me va a costar cambiar el “chip” y renunciar a seguir con la “post-comida”, sobre todo si ese día me toca estudiar algo tedioso. Un planteamiento más fácil sería planificar el estudio de tal modo que esa misma comida sea el “premio” por haber estudiado por la mañana, antes de ir a ella. De igual modo, si estoy en casa y justo antes de estudiar estoy a medias de una película que me interesa, es muy probable que esto compita con que me vaya a estudiar y acabe “ganando”. Lo ideal sería que la actividad previa al estudio sea una que me permita “fácilmente” renunciar a ella. Esto también se aplica en los descansos. Es muy importante hacerlos (son necesarios), pero, si en el descanso me pongo a mirar el móvil con algo que me “engancha”, me va a costar mucho más volver al estudio. Por eso, un descanso se puede dedicar a otras actividades que consigan “despejarme” y mantenerme activo, pero que no sean más que un “mini premio” del que no me cueste irme.

Te animamos a que visites otros Post relacionados con variables que pueden estar interfiriendo en el cumplimiento de tu rutina de estudio. Por ejemplo, autoexigencia (http://psicologia-cpa.blogspot.com/2020/04/cuando-la-autoexigencia-se-convierte-en.html), perfeccionismo y procrastinación (http://psicologia-cpa.blogspot.com/2021/10/influye-el-perfeccionismo-en-la.html), dificultades para retomar la rutina (http://psicologia-cpa.blogspot.com/2020/10/por-que-me-cuesta-tanto-volver-la.html) o la “tiranía” de la productividad (http://psicologia-cpa.blogspot.com/2021/05/deja-de-ser-tu-propioa-jefea-tiranicoa.html). En ellos podrás encontrar estrategias complementarias que pueden facilitar que consigas tu objetivo.

Esperamos que estas pautas puedan servirte de ayuda en tu estudio. Sin embargo, si presentas dificultades que requieran de una ayuda profesional individualizada, en el CPA estaremos encantados de ayudarte.

¡Ánimo y feliz estudio!

María Ortiz - Terapeuta del CPA